jueves, 10 de julio de 2008

De dos en dos y...¿tiro porque me toca?

Hace dos minutos he leído en el facebook de un amigo la frase: "I feel like an idiot, I don't want speak with any woman today". -¡Vaya!- he pensado -eso quiere decir que no quiere hablar ni conmigo, ni con el 50% de la humanidad, algo muy gordo le debe haber pasado-. A este razonamiento improvisada le ha seguido una laguna de dispersión y, luego, centrada de nuevo, un minuto de escrutinio, de unir piezas inventadas para desvelar el misterio que me he regalado a partir de una sentencia de trece palabras (nada más y nada menos que en inglés, que, de siempre, suena mucho más relevante). Me río y pierdo un rato el tiempo en pensar en ello y mandarle un "hug" con la intención de hacerle sonreír. Él, a veces, lo consigue conmigo.

Hace dos horas estaba escribiendo un mail (de los largos e intensos) que no llegué a mandar. Es una pena, porque mis palabras son lo más bonito que puedo ofrecer, aunque, a veces, no parecen ser valoradas. En el correo, entre otras cosas, decía: "Creo que es una forma de intentar trasmitirte que a veces la vida puede ser una putada, pero nosotros mismos nos provocamos la mayor parte de los males. Y, en ocasiones, lo malo no es tan malo, incluso, no es malo en realidad. Sólo hay que saberlo mirar con el cristal adecuado".

Hace dos días estaba muy enfadada con el mundo. Parecía que nada tenía sentido y lo único que quería era resetear, empezar de nuevo (aunque sobra decir que soy una cobarde para esas cosas). Entonces, sucedió algo. Empecé a remontar. Me agarré a las pequeñas cosas buenas que tengo. Un trabajo por descubrir, nuevos amigos que están ahí, disfrutando de mis triunfos, compartiendo mi disparatada vida, siendo el aire de mi alrededor, el que respiro con cierta ansia. Los obstáculos se fueron haciendo pequeños según me acercaba a ellos y, al final, sólo resultaron se escalones que me han llevado a merecer este momento de felicidad.

Sí, hace dos segundos me he dado cuenta de que soy feliz. Más de lo que nunca he sido. En este momento, ahora, con el ordenador calentándome (las piernas), con Vetusta sonando, con la página de blogger llenándose de letras, sudando, con la tripa al aire, vestida con una camiseta en la que se puede leer "tell me your secrets, love me forever, hold me in your arms" (en inglés, que es mucho más...jejeje). Y nada puede ser mejor. En la soledad de este comedor, desordenado, lleno de ropa por guardar, los restos de la cena en la mesita, una almohada en el sofá y una manta de Iberia, las paredes desnudas (todavía), los cubos de rubick, las pelotas de malabares...las acreditaciones de prensa colgadas del pomo del armario, la tele apagada (¿quién lo diría?). Todo situado en su perfecta armonía. Y yo comiéndome un yogur mientras releo este post.

Ahora es cuando cobra más sentido que nunca el final de la canción Saharabbey Road de Vetusta Morla que dice así: Se lo llevó la tormenta y el tiempo, nada se pudo salvar, sólo quedó una chispa de luz y es hora de volver a empezar.


Vetusta tienen uno de los finales de concierto más flipantes....ahí lo tenéis.

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