martes, 29 de julio de 2008

Bienvenida a la realidad


The Submarines - You, Me, and the Bourgeoisie

Es increible la sensación de levantarse un día y darse cuenta de que todo lo que te daba miedo ha dejado de tener sentido. Te miras al espejo y pareces haber adquirido una fuerza especial, diferente, humana y natural. Das una vuelta sobre ti y estiras un brazo, lo mueves con impulso y cierras las puertas invisibles que quedaban entreabiertas. Y la persona que eres ahora cuenta con lo mejor de lo que eras antes y desprende lo peor de lo que has llegado a ser. Te rindes en positivo a la sensación de vacío, pareces haber dejado hueco en tu interior para que quepan las cosas buenas. Lo mejor de todo es que no sabes qué has tenido que hacer para conseguirlo. Y recuerdas la frase que todo el mundo te decía cuando parecías desaparecer en el pesimismo, "no te preocupes, todo llega". Es difícil entender qué significa esta sentencia cuando la impaciencia te hace mirar compulsivamente hacia todos lados en busca de lo que te haga sentir bien. Y pruebas diferentes sabores hasta dar con uno que es todos a la vez. El sabor perfecto de la vida. Y probarlo es como sentir que nada ha pasado en realidad y que acabas de despertar de una larga pesadilla. Bienvenida a la realidad.

domingo, 27 de julio de 2008

Strawberry Cheesecake o el chico de la sonrisa escondida

El chico de la sonrisa escondida mira con la genialidad pintada en sus pupilas. Dibuja ternura en cada gesto y la envuelve de cierta frialdad que compensa su desbordar de sentimientos. Así se siente más seguro, a salvo. Teme (consciente o inconscientemente) que alguien entre y desbarate sus ajustes. Pero eso no le impide arriesgar cuando cree que algo merece la pena.

El chico de la sonrisa escondida es polivalente, se esconde trás la seriedad y se desmelena entre confidencias. Posee esa guapura interior que se refleja en el exterior. Es intenso, como el primer sorbo de una bebida helada. Al principio impacta y luego envuelve todo con su frescor.

Le gustan, como a mí, los planes más sencillos. Dejar pasar el tiempo sobre una alfombra de césped húmedo y sacar temas de conversación sin tregua, tumbarse y mirar al cielo raso mientras piensa cual va a ser su próximo paso hacia la consecución de un día sin fin. Es de naturaleza graciosa y espontánea. Pero, a veces, se siente abrumado por la intensidad de ciertos momentos y deja que ese sentimiento fluya, brote de su interior a través de sus ojos.

Es cálido, tierno, de serenidad contagiosa y un entusiasta de lo que más le gusta. Se entrega, se deja atrapar por el aroma de las pequeñas historias del día a día y las cuenta con gracia.

El chico de la sonrisa escondida comparte mi sabor favorito de helado, una de las tantas cosas que nos igualan dentro de la diferencia. Por ello y por cientos de detalles sorprendentes hoy quiero regalarle estas palabras. Un pequeño gesto que delata un gran sentimiento aún por definir, pero sin duda, de intensidad implacable. Le admiro por ser capaz de hacerme sonreír como antes. Y le agradezco que haya visto en mi la chispa que un día creí perder. Sigo alucinando.

sábado, 26 de julio de 2008

Don't stop me now



Es un buen momento. Sin presiones, sin tensiones. Todo fluye. Siento que evoluciono hacia algo grande, infinitas veces más grande que yo, infinitas veces por encima de todo. Estoy subida a un pico de los altos en mi gráfico vital y no pienso bajarme. Me instalé ya allí, me llevé poco equipaje, algo de optimismo, cariño, ilusión y muchas ganas. Y sé que no me falta de nada. Es como si me hubiera convertido en una heroína inmune a la inseguridad. Alguien que sabe lo que quiere.

He conocido una sonrisa increíble, unas ganas que contagian y un don creativo de impresión. Y gracias a ello, hoy por hoy, todo es fácil, natural. Por suerte hay mil cosas buenas en la dirección de mi mirada, las que conozco y las que intuyo. Sigo indagando....

jueves, 24 de julio de 2008

Entre cañas y vaciles

Esta mañana, con el zumbido del despertador retumbando en toda la habitación, he creído estar pegada al colchón -Nueve minutos más, por favooor- No sé por qué el reloj está configurado para que repita el sonido pasado ese tiempo. Y así, suplicando entre ronroneos, he logrado unos minutejos en el limbo. No me sentía capaz de hacer el ingrato esfuerzo de incorporarme, andar hasta el baño y meterme bajo la ducha. He pasado el rato buscándole el fresquito a las sábanas. Y aquello sonando sin tregua, hasta que.....

He oído un sonido diferente, conocido, inesperado...Cojo el móvil, "Maybe I only wanna make you happy" y algo ha cambiado en la escena. Para empezar mi cara, de enfurruñamiento a sonrisa esplendorosa en menos de dos segundos. He vuelto a leerlo, one more time, por si había sido un sueño. Pero no, estaba ahí, guardado en la bandeja de recibidos, para admirarlo durante el resto del día como aquellas obras de arte que están en una urna y lo único que te apetece es aproximarte y tocarlas.

No sé qué habrá detrás de esa frase. Ni siquiera sé si hay algo. Sólo sé que me ha hecho sentir especial. Y hace tiempo que no lo sentía. Quizá esa sea la señal que indique ciertas cosas aún por descifrar. Quizá sea la evolución natural de una historia divertida y sorprendente. No lo sé. Pero no me importa porque de eso se trata ¿no? de ir descubriéndolo entre cañas y vaciles.

martes, 22 de julio de 2008

Gustaf sale a la palestra...

Esta tarde Gustaf y yo hemos estado haciendo el panoli un rato. Nos ha dado por hacernos fotos. Aquí está el resultado. A qué es fotogénico el muy golfo!!!




domingo, 20 de julio de 2008

Summer time

Últimamente me cuesta escribir. Y no sé si es porque me pasan muchas cosas o porque no me pasa ninguna digna de mención. Será lo primero. Será que sigo en mi fase más dispersa y si no me pongo en serio no saco carbón de la mina.

Aquí estoy, a pico y pala, con el casco y la linterna alumbrando a la inspiración. En busca de un dios escondido y encumbrado, como pocos. He decidido que ya estoy preparada. Me libero de esa cadena irracional que me mantenía sujeta a un sentimiento de rechazo a las cosas serias. Quería jugar, divertirme, volverme inestable y pasarme el tiempo envuelta en música y gente loca (algunos más que yo, que ya es decir). Había superado aquella fase de hundimiento personal, de autocrítica constante y me sentía liberada, como nunca.

Pero ahora quiero más. Y seguramente ese más, durante un tiempo, se venga a menos. Pero no importa. Sé que hay alguien como yo ahí fuera. Y sé que él estará preparado para mi, igual que yo lo estaré para él llegado el momento. Tengo curiosidad por saber qué pinta tendrá, cómo será ese momento en que decidamos que es posible, cómo seremos al cabo del tiempo. Jugaremos a recordar las casualidades de la vida que nos pusieron en el mismo lugar un día y nos reiremos al pensar que todo fue una gran coincidencia. Los mejores momentos de mi vida creeré pasarlos con él, igual que él pensará estar pasándolos conmigo. Y, seguirá o se acabará pero habrá sido, al menos, un bonito romance ¿de verano? Nunca se sabe.

viernes, 18 de julio de 2008

Montañas rusas....

A veces me inundo de sentimientos. Soy una de esas personas raras que viajan en una montaña rusa emocional ¿Estabilidad? ¿Qué es eso?

Puede que de ahí venga mi afición a los loopings y las bajadas de vértigo. La adrenalina de cero a mil en un segundo y los ojos bien abiertos para no perder detalle. El cuerpo experimenta una sacudida indescriptible y, luego, en reposo pareces volar. Pienso en el Dragon Kahn y las cinco veces seguidas (4 en primera línea) que subí, hace años ya. Pienso en la sensación de estar vendido y rendido, suspendido en el aire, con los pies colgando e inmerso en una especie de descontrol (controlado por algo desconocido).

Este vaivén físico se puede equiparar al vaivén interno en el que me enmarco. Sin punto de inicio ni de fin, es como un gráficos de picos imposibles, altos y bajos. Un día estoy arriba y otro desciendo con brusquedad. Pero tengo suerte, por H o por B siempre hay alguien dispuesto a recoger cada pieza del rompecabezas esparcida por el suelo y ayudarme a construirlo de nuevo.

Casi siempre todo es tan imposible como posible, y en mitad de los dos extremos sigue el tiempo perdido... Pero a veces, y sólo a veces, incluso ese tiempo merece la pena.


Royksopp - Only this moment

jueves, 17 de julio de 2008

Confesar lo inconfesable


speed of sound - Coldplay


Cada X tiempo tengo un día de hacer locuras....Y es hoy....¡Ups!

martes, 15 de julio de 2008

¡¡¡Please, be happy!!!

Escucha mientras lees...


I like what you say-NADA SURF

Hoy me apetece regalar algo de mi optimismo. Un trocito a cada persona que cree que merezco ser feliz. Voy a repartir mi esperanza en varias cajitas de diferentes colores: verde, rojo, amarillo, naranja, azul, violeta... Y en cada una pondré una nota de agradecimiento:

"Gracias por escucharme"
"Gracias por hacerme sonreír"
"Gracias por regalarme una canción"
"Gracias por entretenerme cuando estoy aburrida"
"Gracias por abrazarme cuando estoy triste"
"Gracias por dejar que sea yo misma"

Me empeño en exigirme definir mi indefinición y, en realidad, sólo necesito reafirmarme en mi caos. Y deseo gritar que:
¡No quiero ser ordenada!
¡No quiero pensar si vuelvo, me quedo o me voy!
¡No quiero planear que planeo lo planeado!
¡No quiero esperar a que me digan "quiero verte"!
¡No quiero tener la última palabra!
¡No quiero que el teléfono deje de sonar!
¡No quiero conformarme con "lo que es mejor para los dos"!
¡Quiero hacer lo que me de la gana!

En el último año he necesitado a personas que me mantuvieran vertical, que alimentaran mis raíces para que creciera, para que me hiciera fuerte. Ahora, dando por hecho que sigo teniendo momento de inestabilidad, he logrado soltar mi mano dependiente y ofrecer mi mano solidaria. Hoy me he visto compartiendo mi escaso conocimiento del mundo con dos amigos. Ambos importantes. Ambos reencontrados. Uno, a distancia, me ha confiado sus sentimientos más profundos, los más desconocidos, los más tremendistas. El otro, desde la cercanía más arriesgada, me ha sorprendido "rompiendo el hielo". A ambos les he hablado desde el corazón, desde la convicción (a veces perdida) de que todo tiene arreglo. De que hay etapas de la vida que no se pueden saltar, que debemos vivir, dejar que pasen. Que ni el orgullo ni la apatía son buenas, pero sí necesarias para poder desestimarlas.

Nunca me he considerado buena dando consejos, porque nunca me gustó darlos. Pero, como de todo se aprende, de los que he recibido he sacado una conclusión: las mejores decisiones son las que tomamos por nosotros mismos, pero es imprescindible tener a alguien al lado dispuesto a cogerte cuando estés a punto de caer y devolverte a tu lugar.

Ojalá yo sea eso para alguien algún día. Para mí, lo estáis siendo todos vosotros. Por eso os regalo una cajita ¿de qué color?
Gracias.

domingo, 13 de julio de 2008

4:27am.....porque llegaste tú....

A mi amiga Alicia, por escucharme, por aconsejarme y por tener la misma visión de los "tios" que yo. Esta noche ha sido una gran terapia. Seguiré mi instinto, como tú. Aunque sabes que escuchar y ser escuchada es la mejor forma de comprender todo este despropósito que es nuestra vida sentimental. Espero seguir compartiendo este caos contigo. Ahí va una de las nuestras.....

"Es así, qué más da, lo que digan los demás"....

sábado, 12 de julio de 2008

6:26 am....... he dicho.....

Yo nunca había ligado con un taxista hasta el año pasado. Eran las fiestas del orgullo gay y yo volvía a casa desesperada a la una de la mañana. Triste y desamparada, me recogió un joven taxista muy simpático que me dió conversación durante todo el trayecto. "Voy a montar una asesoría financiera, así que si requieres de mis servicios te doy mi número". Así coló sus señas en mi móvil. La cosa no dejaría de ser una anécdota si se hubiera quedado en eso. El caso es que hoy, hace 10 minutos, me ha vuelto a pasar lo mismo. Cuatro pasos en la Gran Vía madrileña después de despedirme de mis amigas y mandar un mensaje (que nunca obtendrá respuesta) y he parado a un taxi. Nada más entrar ya me he percatado de lo que iba a suceder. Yo no estaba especialmente charlatana (aunque si me hablan suelo ser bastante receptiva), ni iba pedo (cosa que hubiera podido excusar la situación)...Le doy la dirección, me pregunta si he terminado la fiesta por hoy, le digo que si, que ha estado genial, me pregunta que donde he estado, le cuento algunos detalles sin importancia, me cuenta que lleva poco con el taxi, nos quedamos en silencio, me pregunta por mis vacaciones, le cuento a grandes rasgos, le pregunto por las suyas, me dice que con la hipoteca no tiene mucha opción, le pregunto que si se ha comprado un piso, me contesta que un chalé en el sur de Madrid y acaba invitándome a que vaya a visitar la zona, me hago la sueca, nos callamos, me dice que esta es su última carrera de la noche, hago un ruidito para que sepa que le escucho y llegamos a mi casa. "Es aquí" le digo, me cobra (creo que me nos de lo que debería) y alarga la conversación, "Bueno, vas a venir a visitarme algún día? O si quieres vengo yo y nos tomamos algo...Te doy mi teléfono y si te apetece me llamas". Total, que no he sabido cómo salir escurrida del tema por lo que ahora tengo un teléfono de un tal JavierTaxista grabado en mi móvil......Son las seis y media de la mañana y estoy escribiendo sobre ello.

¿No es surrealista el tema?
Buenos días a todos...he dicho.

jueves, 10 de julio de 2008

De dos en dos y...¿tiro porque me toca?

Hace dos minutos he leído en el facebook de un amigo la frase: "I feel like an idiot, I don't want speak with any woman today". -¡Vaya!- he pensado -eso quiere decir que no quiere hablar ni conmigo, ni con el 50% de la humanidad, algo muy gordo le debe haber pasado-. A este razonamiento improvisada le ha seguido una laguna de dispersión y, luego, centrada de nuevo, un minuto de escrutinio, de unir piezas inventadas para desvelar el misterio que me he regalado a partir de una sentencia de trece palabras (nada más y nada menos que en inglés, que, de siempre, suena mucho más relevante). Me río y pierdo un rato el tiempo en pensar en ello y mandarle un "hug" con la intención de hacerle sonreír. Él, a veces, lo consigue conmigo.

Hace dos horas estaba escribiendo un mail (de los largos e intensos) que no llegué a mandar. Es una pena, porque mis palabras son lo más bonito que puedo ofrecer, aunque, a veces, no parecen ser valoradas. En el correo, entre otras cosas, decía: "Creo que es una forma de intentar trasmitirte que a veces la vida puede ser una putada, pero nosotros mismos nos provocamos la mayor parte de los males. Y, en ocasiones, lo malo no es tan malo, incluso, no es malo en realidad. Sólo hay que saberlo mirar con el cristal adecuado".

Hace dos días estaba muy enfadada con el mundo. Parecía que nada tenía sentido y lo único que quería era resetear, empezar de nuevo (aunque sobra decir que soy una cobarde para esas cosas). Entonces, sucedió algo. Empecé a remontar. Me agarré a las pequeñas cosas buenas que tengo. Un trabajo por descubrir, nuevos amigos que están ahí, disfrutando de mis triunfos, compartiendo mi disparatada vida, siendo el aire de mi alrededor, el que respiro con cierta ansia. Los obstáculos se fueron haciendo pequeños según me acercaba a ellos y, al final, sólo resultaron se escalones que me han llevado a merecer este momento de felicidad.

Sí, hace dos segundos me he dado cuenta de que soy feliz. Más de lo que nunca he sido. En este momento, ahora, con el ordenador calentándome (las piernas), con Vetusta sonando, con la página de blogger llenándose de letras, sudando, con la tripa al aire, vestida con una camiseta en la que se puede leer "tell me your secrets, love me forever, hold me in your arms" (en inglés, que es mucho más...jejeje). Y nada puede ser mejor. En la soledad de este comedor, desordenado, lleno de ropa por guardar, los restos de la cena en la mesita, una almohada en el sofá y una manta de Iberia, las paredes desnudas (todavía), los cubos de rubick, las pelotas de malabares...las acreditaciones de prensa colgadas del pomo del armario, la tele apagada (¿quién lo diría?). Todo situado en su perfecta armonía. Y yo comiéndome un yogur mientras releo este post.

Ahora es cuando cobra más sentido que nunca el final de la canción Saharabbey Road de Vetusta Morla que dice así: Se lo llevó la tormenta y el tiempo, nada se pudo salvar, sólo quedó una chispa de luz y es hora de volver a empezar.


Vetusta tienen uno de los finales de concierto más flipantes....ahí lo tenéis.

Juzgada por una rana de trapo

-¡Es una catástrofe! ¡Es una catástrofe!- gritaba Gustaf ayer siguiéndome por todo el piso.
-¿Catástrofe? ¿Por qué dices eso? ¡Cálmate!- le dije. Estaba muy alterado, me miraba compulsivamente, escrutándome, como esperando una cara de culpabilidad que no llegaba.
-¡Qué has hecho! ¿Otra vez estamos igual, Esther?- chirriaba su voz.
-¿Qué? No te entiendo. ¿De qué hablas?- empezó a alterarme.
-Pues de lo de siempre, de que vuelves una y otra vez a lo mismo... Ya te vale. ¿Tú no aprendes?-
-¡Ah! ¡Joder! Vale ¡Si! Es verdad, es verdad...- dije avergonzada -pero no es lo que piensas- añadí.
-¿Nooooo? Vaaaaamos que no, yo creo que está muy claro- sentenció dejando relucir cierta indignación en su ojos saltones.
-Gustaf, no, de verdad, créeme, esta vez no es nada de eso. De verdad. ¿No lo viste?- ya no sabía cómo convencerle de que había caído en un error.
-Vi muchas cosas, Esther, muuuuchas cosas- su tonito se acercó tanto al paterno que comencé a asustarme.
-No me vengas de padrazo que tú tampoco eres un santo, ¡mirón!- empecé a vacilarle.
-¿A mi? A mi me vas tú a vacilar ¿a mi? Al que te consuela cuando estás de bajona porque nadie te hace caso ¿a mi? ¡Amos, amos, amos!- terminó con una media sonrisa delatadora. Y acabamos desternillados en el suelo.

Entre nosotros, Gustaf tiene razón, a primera vista parece que vuelvo a caer en los mismos errores, pero nada más lejos de la realidad. Ya no es igual que hace unos meses y sonrío al pensar que ha dejado de ser algo trascendente. Estuvo bien. Fue bonito, no digo que no. Pero creo que ambos supimos que ni antes, ni ahora y, seguramente, tampoco después. Este tipo de juegos siempre se acaban complicando. Y ahora que hemos logrado comunicarnos sin malos entendidos, sin que uno tire más que el otro, sin que uno esté enganchado y el otro desenganchado. Ahora que podría ser el momento propicio, ahora....jajajajaja...sigue sin serlo. Es divertido. La vida tiende al capricho. Pero, por fin, ambos compartimos un bonito sentimiento de amistad. ¡Genial!

miércoles, 9 de julio de 2008

Míranos...qué tontos...



Míranos, tan lejos y tan cerca. ¿Quién nos lo iba a decir hace apenas un mes? ¿Quién hubiera sido capaz de imaginar tanta intensidad, tanta insensatez? ¿Quién? Yo no ¿y tú?
Recuerdo nuestro viaje contracorriente, contra pronóstico, contra todo....Por eso fue tan fascinante. Tan irreal. Tan mágico. Tan fácil.

Luces en la noche. Faros de un coche al llegar a casa. Apagar el motor y sentir que todo se detiene menos nosotros. Volamos. Nuestras risas ¿las oyes? Son por las bromas. Por las horas de charla. Por las miradas de alivio. Por los abrazos. Por las despedidas en cualquier lugar, sabiendo que volveremos a vernos pronto. Son el sonido calido de cada instante vivido con todas sus consecuencias. Son los restos del cometa...Estelas de un mundo más justo, más amable, más honesto. Un lugar en el que valía la pena querer ser mejor.

Estas serán mis últimas palabras. Las que recito con mi último cartucho de esperanza. Agotaré mi valentía en este mismo instante. Lo haré por los dos. Porque hoy derramé mi primera lágrima sintiendo que se apagan las flechar fluorescentes que marcan el camino incorrecto, el que trae hasta aquí, hasta mi. Se apagan, se desvanecen, lo hacen a cada silencio, a cada gesto de indiferencia, a cada palabra deseada sin pronunciar.

Busqué una señal. Un pellizco en mitad de la pesadilla, que me despertara y poder descubrir que tú no eres el de ahora. Creí en ti. Lo hice desinteresadamente. Me fallaste. Me hiciste creer especial y me soltaste de la mano.

Se acaban mis fuerzas. Se debilita mi voz, la que un día gritó a ciegas "Podemos". ¿Podemos? Puedes.

lunes, 7 de julio de 2008

30 segundos

Hecho lo hecho y dicho lo dicho....

Facto Delafé me acompaña esta noche. Ha sido un día duro, casi de una manera indecente. Despropositada. Me he enfadado, he dado malas contestaciones y no he querido coger el teléfono. ¿Qué pasa ahora? ¿Qué ha cambiado?

Yo y yo misma. A veces cortaría con todo. Con todos. Volver a empezar da demasiada pereza, pero seguir igual desmotiva. Ayer estuve en Rock in Río (fascinante experiencia) y aprendí algo sobre mi misma. Soy impulsiva a trompicones, valiente de pegote, una niña perdida en su propia indefinición de las cosas. El "no sé" me sirve de excusa, me regala ese tiempo de más que necesito para tomar una decisión. 30 segundos en los que perder o ganar, apostar o plantarse, seguir o abandonar.

Segundos de más que no tengo, que perdí en el va y ven de una ráfaga de viento. Seguramente los habrá aprovechado alguien. Mejor. No los quiero. Sólo me apetece dormir y pensar en nada. Dejar los agobios afuera, perderlos de vista.

Pensar en más es pensar de más. El guiño a mi misma sólo es la coraza que me protege del arañazo ajeno. Subyace en mi una heroína de pacotilla y en la piel tengo la sensibilidad exaltada. Será que refresca y me falta algo. Será que tengo tiempo de espera por delante. Será que soy "demasiado" buena o "demasiado" mala. Será lo que quiera ser, pero, en el camino del descubrimiento, sólo pido que lo que sea me deje ser como soy.

Al contacto con tu pelo....la misma pregunta

Hay historias que se repiten en el tiempo. Historias de amistad exaltada y caricias furtivas. Hay verbos que delatan emociones y gestos de vulnerabilidad inquietante. Hay miradas. Miradas que derriten y miradas que matan. Hay pensamientos de "quiero y no puedo" y riesgos en voz alta. Hay vergüenza enmascarada en descaro. Hay todo eso que no se puede explicar pero te hartas de comentar.

Esta semana apuesto por no estar callada. Me desquito de la prudencia. Digo lo que quiero y "si cuela, cuela". Me dejo arrastrar por los pies y las manos. Si me apetece pregunto, si no recibo respuesta...lo vuelvo a intentar, si malinterpreto..pido perdón, pero nunca me quedo con la duda.

Ya hice la pregunta...

domingo, 6 de julio de 2008

Entre el cielo y el infierno hay una cosa llamada YO

Pito, pito, gorgorito, dónde vas tú tan bonito..... pim, pam, fuera...
Me tocó. Sorteaban decepción y fui vencedora. Vaya, cómo pesa. Se parece a un pedrusco cayendo al fondo de un río. En un segundo se instala en lo más profundo y no hay forma de sacarlo, se queda allí hasta que lo arrastra la corriente y lo cambia de lugar.

Hoy es un día señalado, marcado en el calendario como especial, y hay pocas cosas que podrían estropearlo. Una de ellas es el pasotismo. Mala suerte. Parece que hoy pierdo en todos los sorteos y me toca la peor parte. Menos mal que ya tengo costumbre. Estoy vacunada contra la indignación.

Ahora es cuando doy las gracias de esa forma tan mía (es lo que se dice por ahí). Sarcasmo envuelto en educación. Gracias por poner en venta parte de un sueño. Gracias por demostrar tanto sin hacer nada.

Es bastante probable que vuelva a fallarme la intuición, y siga creyendo en las personas equivocadas. Debe ser el radar, debe ser cosa del mundo que quiere estar al revés. Y, a pesar de todo, de que me equivoque, de ver la peor cara de la gente, mi insensatez quiere creer y se empeña. Lo sigue intentando frente a la evidencia. Quizá la dignidad esté, hoy, herida de muerte, pero en algún momento vendrá algo bueno y volveré a sentir esa tensión entre el cielo y el infierno que me mantiene optimista.

Qué raro decirlo, después de todo, pero sigo positiva. Y me da igual. Quizá no inmediatamente después, pero sí irremediablemente más adelante.

viernes, 4 de julio de 2008

Fin de semana épico....osea

Bieeeen. Ya es fin de semana. Parecía tan lejano el lunes, como el horizonte. Pero ahora estoy en el punto de salida, esperando el pistoletazo. Maratón intensivo. Esta noche concierto en Boadilla del Monte, M-Clan, un clásico entre los modernos. Voy con las chicas del curro. No veáis el cambio de estado de ánimo que me ha regalado el nuevo ambiente laboral. Estoy encantada (osea). Volver tardecito y levantarme tempranico que me toca mañana piscinera con mi amiga Rosa (plan de ultimísima hora). Por la tarde un poco de relax y luego al desfile del día del orgullo gay, con Alicia y toda la tropa. Bailecitos, cuerpazos inalcanzable y altas dosis de alcohol desparramado. A la cama para levantarme al día siguiente con una sonrisa de ensoñación. Por fin 6 de Julio, Rock in Río, Franz Ferdinand, Bob Dylan....No hay más que decir. Voy con Zipi ¿o ella era Zape y yo Zipi? Bien, da igual. La casualidad (bendita tu seas) ha querido ponernos a las dos en el mismo lugar el mismo día sin haberlo planeado previamente. Y allí estaremos. Dándolo todo y contándonoslo todo. Qué emoción (osea)

Casi empieza la carrera pero antes ¡Notición! Me han escrito de una publicación santboiana para colaborar con ellos escribiendo una columna mensual al estilo mejorquebien....¡Vaya! Alguien lee mi blog y le gusta ¡alucinante!

Quizá ya no tengáis que preguntarme nunca más por qué construyo este mejorquebien!!! Osea.

jueves, 3 de julio de 2008

Nunca saber...y siempre retar....

A veces me da miedo que las cosas se desdibujen, se diluyan, pierdan su definición. Y que los límites se derramen en la obviedad que no es tan obvia, que no es tan clara, que no es lo que dice ser.
Hoy la puta se viste de rey, lo dicen Vetusta Morla y les creo, aunque nadie se lo crea. La puta, que nunca perdió su dignidad, se dignifica ante el resto. Ella ha sido siempre bella, aunque no vistiera de protocolo, ha sido siempre divina, aunque no le marcaran las puntas, ha sido siempre una alteza sin reino, aunque siempre ha sabido administrar su pequeño mundo de caos.
La puta y el rey son límites, entre ellos está el resto, comunes conformistas.
Quizá el inconformista no sea el que más se queja, si no el que se calla e intenta cambiar las cosas sin que nadie conozca su intención. Evolucionar paulatinamente. Ese es el reto.

Algunas veces me pregunto...

....¿Quién se acuerda de mi?

martes, 1 de julio de 2008

tres, once, veinticuatro.....

El azar tiene numerosas caras. A veces nos sonríe con astucia, otras nos abofetea sin piedad. Siempre en el momento menos sospechado.
Me gusta el azar. Esa sensación de saber que en un segundo puede cambiar tu vida de una forma trascendente. Es como estar siempre ante un cruce de caminos, como Tom Hanks al final de Náufrago, y no tener control sobre la dirección que te va a proponer la vida.
No decidimos. Nunca lo hacemos. "Pasa porque tiene que pasar" nos decimos en un esfuerzo por autocomplacernos, por convencernos de que tenemos el control. Pero no es así. No sabemos qué pasará por lo que no podemos apagar las dudas, ni la incertidumbre, ni el miedo. Vamos viviendo y cuando miramos atrás podemos decir "he hecho cosas que jamás pensé que haría" y nos parece más fácil de lo que nos habíamos imaginado. Pero seguimos teniendo momentos de ofuscación, porque el azar nos maneja. Pensar en un momento que todo va realmente mal y, después de unas hora, ocurre algo que te cambia por completo los esquemas. Algo que no depende de ti, ni de otro, algo que pasa sin más, sin motivo aparente, sin excusa.

A veces pasan cosas geniales y quiero pensar que si ocurren es porque las merecemos. Me consuela esa idea, porque la recompensa, aunque no la busquemos, siempre es plato de buen gusto. Así que, querido azar, gracias.