domingo, 8 de junio de 2008

Estratosférico

He llegado a casa a las doce y media de la noche después de haber pasado un completo día de sábado con amigos. Me ha apetecido ponerme algo de música tranquilita, tumbarme en la cama y escribir alguna chorrada. De lo primero he escogido a Facto Delafé. He abierto en el Windows Media todo el repertorio que tengo de este grupo catalán y la primera canción que ha sonado ha sido "Sólo palabras" que dice: "Creo en la paciencia, temo la palabra, odio la mentira siempre por la espalda". Y he pensado "Vaya, es verdad"

Sí, temo la palabra y más después de esta noche. Hay cosas que es mejor no saber. Cosas que, debiendo sernos indiferentes, son generadoras de sentimientos encontrados. Temo la palabra porque tiene demasiado poder sobre mi, porque es contenedora de información, porque una sola puede cambiar el rumbo de los acontecimientos. La palabra es disuasión, persuasión e indiferencia. Es odio, cariño, rencor, sabiduría. Es duda, pacto y recelo. La palabra es como una célula que, al contacto con uno, se divide para provocar diversas sensaciones. A veces buenas y malas a la vez.

Temo la palabra y la quiero. Porque es parte de la comunicación. Y si eso falla, falla todo...

Facto Delafé - Sólo Palabras

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