viernes, 30 de mayo de 2008

Desde el otro lado de la luz

Es curioso como el sentido de las canciones que escuchamos cambia según lo que te está ocurriendo en cada momento. En ocasiones una melodía no te dice nada, te resulta insípida, insustancial, odiable. Y, en otras, la misma sucesión de notas te parece el canto de los ángeles. Hecha, escrita, tocada y parida para ti y tus circunstancias.

De la música saco buena parte de la inspiración para escribir. Me acompaña casi cada segundo de mi vida. En el tren, en el coche, cuando salgo a pasear, cuando me ducho, hago lo cena, me tumbo en el sofá o tiendo la ropa. Me gusta bailar a solas en el salón y me gusta llorar cuando siento que todo se derrumba. Siempre acompañada de la voz de un desconocido y su partitura. ¿Cómo es posible que continuamente se creen músicas diferentes? ¿Os lo habéis preguntado alguna vez? Sí, hay canciones que se parecen a otras pero hay muchas que, cuando las escuchas por primera vez, son como renacer. De esas que no puedes dejar de oír, que te aprendes, que silbas por la calle y tarares en el metro. Canciones aborrecibles. Esas son las mejores, las que marcan la Banda Sonora de una vida.

Yo de esas tengo muchas. Pero la más, la que está por encima de cualquiera es "We are de Champions" de Queen. Qué gran canción. Era la favorita de mi hermano. Ese ser extraordinario que se está perdiendo tantas cosas buenas y bonitas de la vida. Ojalá estuviera aquí. Ojalá nunca esa canción hubiera marcado mi vida. Porque, si él no hubiera muerto, si siguiera aquí, si me mirara y me aconsejara. Si me abrazara cuando llego a Barcelona y me dijera lo bonita que soy. Esa canción no significaría ni la mitad de cosas que significa. Queen es "el grupo", lo que él escuchaba antes de irse, la música que más sonaba en su habitación, en aquella mini cadena que no me dejaba casi ni mirar.

No puedo evitar pensar en que él siempre estuvo por encima de mi, que debí ser yo la que se fuera, que no le demostré todo lo que era, lo que le quería, lo que le necesitaba, lo que le echaría de menos. Si él lo supiera, si llegara a verme ahora y sintiera lo que yo, sabría que todo y nada ha cambiado desde que murió. Mi amor y mi admiración siguen intactas, tanto que, a veces, me parece escucharle decir "Esther no entres en mi habitación, te lo advierto". ¡Dios! Cómo te echo de menos.

Y quiero verlo jugar al baloncesto. Quiero volver a molestarle, a chincharle. Quiero verle enamorarse, besar a una chica, ir con él a su restaurante favorito. Quiero saber si es informático, si trabaja de lo que le gusta, si es feliz. Quiero conocer a su mujer y a sus hijos. Quiero que sea todo lo que pudo llegar a ser y nunca será. Porque él es el mejor, es alguien a quien admirar y un punto de referencia demasiado grande como para no verlo. Es una señal luminosa al final del camino. ¿Me esperas? Luego te cuento todo. Ojalá algún día vuelva a ver esa bonita cara. Te quiero.

Mi caja roja

Abro mi caja roja para coger un bombón y a cada bocado estoy más convencida. Sí. De verdad. Es así. Es lo que hay, lo que siento en este instante. Porque, en realidad, sólo existe el presente, porque, en realidad, estoy jugando mis mejores cartas

Cada día que pasa es una reafirmación de lo que era evidente hace poco (o hace mucho). Un beso furtivo en un pasillo oscuro quizá hubiera sido emocionante. Pero nada comparado con el ahora. Esto es lo que quiero, esto es lo que esperaba sin esperarlo.

Hay muchas palabras y pocas que expliquen lo más importante, el sentimiento. Ese sólo se puede demostrar y en eso estamos.

martes, 27 de mayo de 2008

Superestructuras emotivas

¿Os habéis dado cuenta de que la tierra tirita?

Yo me percaté ayer. Sí, la tierra tirita a veces, levemente. Es algo casi imperceptible, pero sucede. Le pasa cuando sabe que algo extraordinario está ocurriendo. Siente un escalofrío bueno y tirita. Es como un"¡Buha!" y un "¡Aish!" a la vez y duran un segundo. La gente, a veces, lo confunde con el temblor que provoca el metro bajo la superficie o el paso de un camión apresurado. No. Es la tierra que está viva.

Hacía mucho tiempo que no sentía un escalofrío de la tierra ¿La última vez? Hace años. Y, de repente, cuando ya había olvidado que todo palpita al mismo ritmo ¡Zas! un ligero temblor y todo se para. Y se crea una especie de magia contenida presentada en una fotografía nocturna de luces esteladas, en movimiento.

La tierra es el todo de las pequeñas cosas. Lo que nos hace pequeños por su inmensidad y grandes por su proximidad. Lo que nos hace reales por su tacto y oníricos por su misterio. Ella es lo que nosotros somos y nosotros somos lo que ella es.

lunes, 26 de mayo de 2008

Algo de Renoir

Ayer, a eso de las 6 de la tarde salió el sol en Madrid, después de un fin de semana pasado por agua. Estaba cansada, agotada, pero acababa de llegar de dejar a mi amiga Maricarmen en el aeropuerto y sentí una necesidad imperiosa de salir a andar. Me enfundé el chándal, por primera vez en mucho tiempo, las zapatillas y el IPod (como no). Había estado demorando demasiado tiempo el momento en el que encontrarme a solas conmigo misma.

La última semana ha sido de vértigo, como montar en el Dragon Kahn. Primero la espera, luego la euforia, subes, bajas, te das la vuelta, llegas al mismo punto y vuelves a empezar. El gráfico se dispara hacia arriba en parámetros de bienestar y existe un mínimo grado de inquietud que avecina una locura al límite de la eclosión. La vida tiene más sentido ahora que antes pero es inevitable buscar un agujero negro, quizá para dotar a todo lo que pasa del realismo que evite el batacazo.

Caminaba por la Dehesa de la Villa pensando que alguien había pintado el paisaje a mi gusto. El sol vestía la copa de los árboles de purpurina y olía a verde. Perros, niños, corredores, ciclistas... Cada uno en su propio mundo. Gente feliz al mismo tiempo. Todos parecían formar parte del engranaje perfecto que hacía de aquel paseo algo extrañamente ideal. Una pintura impresionista. Algo de Renoir, sin duda.

Suena a cursilada pero todo a mi alrededor era digno de admirar. Será que mis ojos miran diferente. Será que me cuesta darme cuenta de que he vuelto a un estado de ensoñación permanente en el que, aún sabiendo que todo puede ir mal, vale la pena arriesgarse.

Pensé y pensé. Después de lo cual lo lógico hubiera sido llegar a alguna conclusión. Pero ¿Desde cuándo sigo yo el cauce lógico de las cosas? Me da que soy más irracional de lo que proyecto y a pesar de darle al coco de una forma casi compulsiva, eso sólo me sirve para añadirle preguntas al cuestionario. Creía que el resultado de la experiencia era llegar a identificar bien los sentimientos y poder ponerles nombre con facilidad. En mi caso, a mayor experiencia, mayor miedo a definir estas cosas.

Me senté en un banco mirando el paisaje que quedaba a mis pies, una llanura verde intensa, frondosa. Cerré los ojos un momento y noté como si alguien se sentara a mi lado. ¿Qué vas a hacer ahora? me preguntó. Nada -le dije susurrando- voy a quedarme aquí sintiendo que no puedo desperdiciar la vida. ¿Y qué quieres hacer ahora?, insistió. Ir, le dije. ¿A dónde? Sólo hay un sitio al que volaría sin penarlo ¿Por qué? porque es donde me siento en paz, donde se me admira por ser yo, donde se me quiere por mis pequeños defectos. ¿Y ese sitio dónde está? titubeó. Te lo digo cuando sea valiente.

viernes, 23 de mayo de 2008

Toda una vida...estaría contigo

Mi abuelo Rafael es un ser excepcional. Es un hombre con una vitalidad increíble. Lo suyo es vivir la vida, acumular experiencias. Tiene un brillo en los ojos que inunda el alma. Azules, profundos, serenos, enmarcados por las arrugas del sufrir, del reír y del querer. Él es el ejemplo vivo de las vueltas que da la vida. Perdió a su esposa y a un nieto prematuramente y sigue adelante. Pastor desde los 3 años en un pueblecito oscense, Borau, ha vivido mil peripecias que, desde hace unos años, decidió escribir en un cuaderno. Su creatividad se plasma en los colores con los que va relatando su historia vital, rotuladores esparcidos por la mesa y el deseo de que algo de él quede en el mundo.

Es de izquierdas, más moderno de lo que se supone a su edad. Sus convicciones políticas le llevan a enfurecer cuando ve en la televisión algunas opiniones opositoras. No es convencional. Es único. Presumo al decir que tiene novia desde hace 10 años y la cuida como a un tesoro. Es mayor y lo sabe, pero mantiene la ilusión de seguir viéndonos crecer. Está orgulloso de nosotros, de mi, su niña, la nieta de sus ojos, la cría hecha mujer. De su nieto, el mayor, el responsable, el que ha elegido una profesión peligrosa, el que se va a casar y no acepta nunca los regalos mensuales en forma de billete que él prepara con sumo cariño para los dos.

Seguramente no existan palabras tan bonitas que describan los sentimientos que me provoca. Cuando llego a su casa, siempre que voy a Barcelona, le beso en la calva, le acaricio el pelo de la nuca, le doy un beso en los labios y él me pincha con su bigote canoso, el que siempre ha estado ahí. Con suma discreción me pregunta por mi corazón, por la posibilidad de enmendar los errores del pasado. Intenta ocultar las ganas de que vuelva con Álvaro. Con lo buen chaval que parecía, dice. Y, ahora, sé por qué me pregunta por una posible reconciliación. Descubrí que él tuvo, en el pasado, un "desliz", del que está profundamente arrepentido y avergonzado, y, por el cual, mi abuela le perdonó. Nunca me había planteado una cosa así entre ellos. Siempre habían sido una pareja ideal ante mis ojos, cariñosos, entregados el uno al otro. Eso me hizo darme cuenta de que, ni siquiera somos capaces de conocer todo de las personas con las que más cosas compartimos. Quizá esos pequeños retales de nosotros mismos que vamos esparciendo entre los seres que nos rodean sean, al final, los que juntos formen el puzzle de nuestra verdadera vida, ese que sólo nosotros mismos conocemos al 100%.

Él es mágico. Sin saberlo, me hace pensar en las cosas importantes de la vida. En los detalles, el cariño, lo importante que es cuidar de los demás, la generosidad, la honestidad y la belleza de cada instante. Es uno de mis superhéroes favoritos. Él me salva de mi propio egoísmo. Me hace ser mejor personas. Me cubre de optimismo y de miedo a que desaparezca de mi vida.

Me ha enseñado a querer de forma dulce y desinteresada. A aprender, a crecer y ser adulta. A él le regalo todo mi amor, mi corazón y mi esperanza.

¿Queréis conocerle? Mirad

jueves, 22 de mayo de 2008

Amar a los 17, a los 19 y a los...

Hoy subía al trabajo en coche, como siempre, y por la zona de las universidades he visto a una pareja de enamorados. Debían tener unos 20 años o menos. Estaban abrazados en la acera, dedicándose caricias suaves y dulces, mirándose a los ojos. He pasado rápido pero me ha parecido intuir un suspiro acompasado.

Ha sido una escena que me ha hecho recordar muchas cosas. Sí, este es un post de recuerdos varios. Sí, vais a volver a profundizar en mi vida privada ¿Y qué? No es para tanto.

Lo que decía. He recordado el amor y las personas de las que he estado enamorada. Pocas, muy pocas, así mejor. He visualizado mentalmente todos aquellos momentos en que mi cara irradiaba tontuna ¡Hace tanto tiempo ya! El olor, el tacto, la pasión, la entrega total. Es raro saber que te ha pasado antes y es raro llegar a comprender que te pasará después. Es inevitable, los amores eternos están por descubrir.

Hace un mes y más, sentía una pereza tremenda por volver a empezar de cero con alguien. ¡Buff! Para mí eso era una amenaza latente, algo contra lo que luchar, algo para lo que no estaba preparada. Pensé que volvería a dejar de ser yo, perdería toda esa esencia que he descubierto, redescubierto, construido y reconstruido. ¿Volvería a perderme? No quería querer. Demasiadas complicaciones, demasiado que dar y poco que recibir, a mi juicio en aquel momento. Pero (¿por qué siempre hay un pero?) reconozco que estaba equivocada. Me estaba esperando algo muy bueno. Algo inesperado. Una posibilidad increíble de ser quien puedo y (sobre todo) quiero ser.

Estaba ahí, era un despertar inalcanzable. Había sido, en contadas ocasiones, como tener delante un suculento trozo de tarta de chocolate con frambuesa y no poder probarla. Al principio te deshaces y luego te acostumbras. Pero, un día cualquiera, algo que no alcanza a tu entendimiento te dice "puedes probarlo". Lo haces, no sin algo de duda, y ya nada vuelve a ser igual que antes.

Sí, sigo siendo yo, Esther, la escéptica dueña de un corazón remendado. Aunque, afortunadamente, pasito a pasito la vida te va ayudando a quitarte algún que otro peso de encima. Sigo soñando.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Ser especiales

Vivir y morir. Ser efímeros es lo que nos hace importantes, para los demás y para nosotros mismos. ¿Cuánto tiempo estaremos aquí? ¿Cuánto tiempo nos queda para relacionarnos con las personas que nos rodean? ¿Cuánto tiempo tenemos para desesperar, impacientar, pelear y amar? No sólo se trata del tiempo que nos queda a nosotros para hacer todo aquello que deseamos, también el que queda para que los demás nos conozcan, nos odien o nos adoren, para dejarles huella.

Si fuéramos eternos, si supiéramos que siempre estarán ahí nuestros amigos, familiares y todos aquellos a los que apreciamos y queremos, acabaríamos aborrecidos por la apatía. Es como cuando no soportas que tu madre te llame cada dos por tres pero cuando no lo hace la echas de menos.

No se trata de pensar siempre en que vamos a morir. En nuestra sociedad, hacer eso, teniendo en cuenta que la muerte es, poco menos que, un tema tabú, puede hundirnos en una profunda tristeza. ¿Y si muero mañana?

Si muero mañana me gustaría saber que estoy rodeada de las personas que más me quieren y que he dejado mi pequeña huella en el mundo. Todos necesitamos sentirnos especiales, como me dijo alguien. Y lo somos cuando otros ven en nosotros un algo indescriptible que hace que no nos olviden jamás, pase lo que pase.

Arriesgar, vivir, relacionarse, contar con los demás. Lo más triste no es morir es haber pasado por la vida de puntillas.

lunes, 19 de mayo de 2008

A *mejorquebien, gracias.

¿Por qué escribes un Ego Blog? Te expones a la gente, hablas de tus intimidades, ellos lo leen y saben demasiado de ti. ¿Por qué lo haces? ¿Qué te aporta? ¿Qué sacas aireando lo más profundo por ahí?

Parece mentira que me hagáis esas preguntas. Soy tímida en la forma y atrevida en la esencia. Ese “yo profundo” ha necesitado deshacerse de la coraza para, si más no, ahorrarse un dinero en psicólogos. Sí, sí, alguna vez me aconsejaron que fuera a uno de esos especialistas en la mente. Sí, sí, respeto mucho esa opinión, de hecho yo misma lo pensé alguna vez, cuando sentía tanta oscuridad que no sabía cuál era el camino a seguir. Sí, sí, suerte que, en vez de seguir ese consejo, abrí un blog, hará un año. Y lo llamé *mejorquebien, por eso de tener bien claro cuál era mi objetivo.

Empecé a escribir muy oscuro, muy, muy oscuro. Pero creo que *mejorquebien ha ido evolucionando con cierta gracia, lo ha hecho a mi ritmo, a trompicones y acelerones, a subidones y bajones, a pico y pala. ¡Y lo que me he ahorrado en terapia! Un amigo me dijo no hace mucho "¿Puedo darle la dirección de tu blog a un colega que lo ha dejado con su novia hace poco?" No me lo esperaba. Quizá hasta haya podido """"ayudar"""" a alguien con mis bobadas, mis tremendismos, mi forma intensísima de vivir cada momento. No era mi idea, ya lo sabéis. Sólo quería gritar en silencio. Sólo necesitaba sacar todo de mí. Al leerlo, tiempo después, me encanta revivir cada instante en el que escribí cada cosa, recordar lo mal que lo he pasado y lo bien que puedo llegar a estar. Nunca pensé que fuera tan fiel a este espacio y ahora es parte de mí, no puedo dejar de construirlo, reconstruirlo… Porque siempre hay algo que contar.....

domingo, 18 de mayo de 2008

The next day

Coloreando el piso desnudo con la mirada. Siento que el tiempo ya no pasa. Estoy bien. Quizá mejor que bien. Paseo rozando mis pies descalzos con arena fina y tropiezo con la euforia. Me mira con discreción, no quiere que me asuste. Está a punto de tocarme, se une a mi piel y a mi profundidad, es delicada y sutil pero se sumerge en mi alma sin tregua.

Estoy encandilada, igualmente obnubilada, caótica y dinámica. Soy grande y pequeña a la vez. Ingenua y sabia. Segura e insegura. Soy la que dice no y si, pero si y no. Desmenuzada y entera. Más yo de lo que fui nunca y menos oscura de lo que habré sido alguna vez. Desenredada, pura, suave, discreta, serena. Sin presiones.

Franz Ferdinand - Eleonor put your boots on

sábado, 17 de mayo de 2008

Héroes con nocturnidad y alevosía

Hay personas con don, con una luz resplandeciente que ilumina los senderos de la duda. Hay personas con miradas profundas, pícaras y seductoras. Hay personas que endulzan cada gesto con la palabra más bonita. Y personas que son más de lo que ellas mismas creen.

Hay héroes que esperan por sorpresa. Héroes que respetan y seducen. Hay héroes que se muestran vulnerables. Y héroes que agarran las riendas. Hay héroes que se derriten con una mirada. Y otros fuertes, complejos, salvajes y bondadosos.

A veces todo va bien cuando está estable y todo va mejor cuando se convierte en una verdadera locura. ¿Por qué no? Pensar en más es pensar de más.

Russian Red - timing is crucial

viernes, 16 de mayo de 2008

Paseo Real

Ayer volvía de la Latina (Fiestas de San Isidro) andando hacia Plaza España. Eran las nueve de la noche, la juerga del día anterior termino demasiado tarde (o pronto, según se mire) y no tenía fuerzas para más. La calle estaba a rebosar de transeúntes. Según pasaba por la Almudena escuchaba en el IPod Copenhague, de Vetusta Morla, y empecé a fijarme en la gente. De repente la canción me elevó un par de palmos sobre el suelo y comencé a sonreír. Parecía como si la muchedumbre se abriera a mi paso, sin saber quién era yo, sin preguntarse qué hacía una chica flotando por la calle, al ladito del Palacio Real. Canturreaba, creo que en voz baja: "dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar y nunca saber donde puedes terminar.... o empezar".

Pensé en mil cosas. En el concierto del día anterior ¡Genial!. En los secretos, los cotilleos, los impactos informativos, las sorpresas y las escaleras mecánicas. Pensé en Rosa y Dani, en su amor, en su felicidad, en su vida en común. Pensé en las ganas que tengo de verles, de mirarles a los ojos y percibir si algo ha cambiado en ellos después de la boda. Pensé en Lorena, en nuestro reencuentro, en su peculiar y atrevida forma de ser. Pensé en Alicia, en lo que me gustó cuidarla anoche, llevarla a casa, acariciarle la espalada cuando se encontraba mal, demostrarle que no la dejaré sola, pase lo que pase. Pensé en Álvaro, en nuestra complicada historia ya finiquitada y en lo bien que estoy ahora, sorprendentemente tranquila y satisfecha. Pensé en mi, en como soy, en lo que quiero, en lo que voy a ser y en lo que voy a querer. Pensé en todo lo que ha pasado en dos semanas y en el tiempo que me va a costar poner a mi mejor amiga al día. Pensé en llamar a mi madre y decirle "estoy contenta". Lo hice y ella me respondió con un gran suspiro de alivio.

Estar bien después de haber estado mal es la mejor sensación. Es como elevarse a dos palmos del suelo. Es poder estar sola y seguir sonriendo. Es pensar en cuidar de los demás. Es ilimitar las posibilidades de la vida. Es tocar un algodón de azúcar y quedarte con una sensación de dulzura pegajosa. Es liberar globos de helio y ver como suben y suben y se van. Es sentir que no necesitas más pero desear que ocurra más y más y más.....

Termino y empiezo aquí.

Copenhague - Vetusta Morla

miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Dónde va a estar Esther esta noche? Esther va a estar en el concierto de Vetusta Morla ¡Bieeeeeen! Estos son los susodichos.... Los responsables de que esta noche pase a la historia...no sólo por mi evidente conexión musical para/con ellos. También porque....

Hoy, a pesar de haber cometido uno de los mayores errores de mi vida (ayer, antes de ayer y al otro), estoy contenta. Paso página y lo hago con mucha dignidad. Por fin he sido capaz de tragarme el orgullo y ser valiente, a mi modo. Hablar con serenidad, dejar claro que no tengo miedo a dar la cara. Me siento satisfecha por ser menos rencorosa, más auténtica y, sobre todo, seguir quedándome con lo bueno de las personas.

Sé que he dicho esto otras tantas veces y suena a tópico, quizá lo sea. Si algo me ha enseñado este último año es que nunca se puede decir "nunca jamás". Pero, hoy por hoy, siento que la puerta está cerrada del todo y para siempre. De hecho, creo que voy a apoyar un mueble pesado por si las moscas. ¡Qué digo! ¿Sólo un mueble? Un armario, la mesa, el sofá y, si me apuras, la nevera. Se acabaron las oportunidades, se acabó la niña buena/mala, se acabó todo. No necesito que me digan cada dos por tres lo malo que hay en mi, y que me recuerden que tengo un lado oscuro del que renegué hace mucho tiempo y que nadie más ha conocido nunca, espero que no lo hagan, la verdad.

He luchado y he errado. Otra vez me hicieron sentir débil y vulnerable, incoherente, equivocada, fuera de mí. Y yo no quise darme cuenta a tiempo de que mi vida ya es buena tal y como es. Siempre se puede mejorar. Y en ello estoy. Quito algunos fallos, aparto algunas personas que no han sabido valorarme, me acojo a nuevas amistades capaces de "ajuntarme" pese a mi evidente desentendimiento. Tengo mucho que dar y mucho que vivir. Y estoy convencida de que merezco algo mucho mejor. No digo que lo que he vivido sea malo, fue muy bueno. Pero hoy me he levantado pensando en que me quedan muchos proyectos que realizar y merezco volver a vivir un amor de primeras.

Por cierto, ayer saqué la entrada para el Rock in Rio, voy el día 6, por si alguien se apunta.

martes, 13 de mayo de 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

Exhibicionismo en la red

Lo asumo y lo confieso sin vergüenza: soy una exhibicionista. Ya no sólo por la evidente construcción diaria de un EgoBlog, que ya es mucho. Ahora, además, gracias a la (mala) influencia de Alicia, me he unido a la comunidad de Facebook. Y eso sí que es un vicio. Renegué durante un tiempo de ello, pero ha podido más que yo. Creí que con tener un blog ya había cumplido mi cometido virtual: existir en la red. Pero no. Si no era suficiente con lograr que la gente me colgara comentarios en este espacio de pseudo reflexión, ahora, me dedico a engrosar mi cartera de amigos en Facebook, y así, por extensión, engordar mi ego, más, por qué no. En fin. Todo empezó con la excusa de compartir fotos y ha derivado en la búsqueda de gente olvidada.

Con tanto rollo "internáutico" creo que un día, no muy lejano, empezaré a oír una voz en off que relatará "mirad a Esther, impertérrita delante de su ordenador. Esther, una pregunta que me surge así a bolapié ¿quién es tu ídolo?" y yo contestaré "Eddans, que tiene más folowers que yo en Twitter"...jejeje


martes, 6 de mayo de 2008

Informe General sobre el 6 de mayo de 2008 (resumen)

Ficha Técnica:
6 de mayo de 2008: celebración de mi 25 cumpleaños
Banda Sonora oficial: Vetusta Morla
Número de felicitaciones esperadas: muchas
Número de felicitaciones inesperadas: muchas más
Número de lágrimas: una (bueeeeeno, dos)
Sorpresas: cada uno de los mensajes de cariño
Número de Sorpresas Sorprendentes: cuatro (de mis padres, de Rosa yDani y.....jejeje)
Número de sonrisas: una pero permanente e imperturbable.
Número de decepciones: cero patatero
Valoración general del día: IRREPETIBLE
Palabras más veces pronunciadas: "Qué guay" y "Gracias por acordarte"


Sí, queridos lectores de *mejorquebien, pasó el día más esperado del año y ha dejado una estela insuperable. Ha sido como un ciclón bueno. Rápido pero intenso y satisfactorio. El teléfono no dejó de sonar en todo el día. Recibí la primera felicitación a las 9 de la mañana y la última a las 23:45. Y en medio mucha gente que se acordó de mi. A todos: GRACIAS. Y no gracias en plan gracias, si no gracias en plan GRACIAS. Porque el 6 de mayo era el día en el que, inconsciente o conscientemente, había puesto el punto de mira para valorar si lo que ha ocurrido en el último año ha sido para bien o para mal. Y me alegra deciros que ha sido para bien, para muy bien. Los errores, las locuras, los llantos, los temores, las dudas, la incertidumbre, el miedo (el maldito y querido miedo). TODO, sin excepción, ha valido la pena vivirlo. Porque en el camino he conocido a gente estupenda, gente que no ha querido que pasara este día sola, gente que, desde la distancia, me ha dicho "te quiero por lo que eres ahora, y por lo que has sido siempre", gente que es valiente, gente ha visto en mí algo digno de mantener, gente con la que he cruzado miradas de sinceridad, gente buena y gente rara, gente como yo. Todos han sabido ver que éste día, para mí y para mis sentimientos, quizá, haya sido uno de los más importantes de toda mi vida.

Todo pasa... Lo peor también...GRACIAS.


Vetusta Morla - Un día en el mundo

lunes, 5 de mayo de 2008

La fábula de la felicidad

Hola a todos:

Estoy de vuelta. De vuelta de Barcelona, de la playa, del calor familiar y las celebraciones de cumpleaños. De vuelta del dormir hasta que el cuerpo aguante y no pensar en nadie más que en mi. De vuelta.

Esta vez he regresado con una luz especial. Hasta el hombre que comprobó mi billete en Sants ayer se dio cuenta: "Con esa sonrisa vas a partir corazones", me dijo. "Uy, partir corazones, dice", le contesté. Él pilló mi picardía al vuelo y replicó "Afortunado será el que te enamore". Y yo sonreí más.
Esto no deja de ser un juego entre desconocidos, pero me hizo pensar en el hecho de que yo valgo más que para perseguir imposibles. Ya, ya, se supone que debería ser algo evidente. Pues no lo era hasta ahora. Se lo dije a alguien: "no me apetece perseguir a la gente, valgo más que eso y quien no lo sepa ver, quizá, no merezca ningún esfuerzo".

Creeréis que soy radical. Pues sí. En cuestión de sentimientos siempre lo he sido. Algunos diréis: "Pero si sabes que detrás del esfuerzo hay algo que merece la pena ¿por qué no ir a por ello?" Jajaja. No os ceguéis. Lo bueno te hace sentir bien y lo malo te hace sentir mal. Así de simple. Si llegamos a la tesitura de que vale la pena algo que te daña, hay que saber que estamos inmersos en un espejismo creado por el deseo de tener lo que se nos niega. Pero, si el objeto de deseo es nocivo antes de obtenerlo ¿cómo será después?

Al leer este inquietante razonamiento sé lo que estáis pensando. “El 22” vuelve a dudar de mi salud emocional, a pesar de que el dije que estaba muy contenta. “Conocido-barra-extraño” estará desmenuzando el discurso para relacionarlo con un desafortunado Messenger nocturno. Alicia, sabrá exactamente cómo me siento y lo irrelevante de todo (dentro de su tremendismo). Los visitantes anónimos de los que no tengo constancia podrán pensar “ésta chica se toma las cosas con demasiada pasión” o “madre mía hay alguien más perturbado que yo en el mundo ¡viva!”.

En fin, a todos vosotros, visitantes insaciables del mundo de mejorquebien, os dedico la mejor de mis sonrisas. Esa radiante y llena de buenas vibraciones, sincera y honesta, que esconde un millón de sentimientos inescrutables. Y un solo deseo, el de ser feliz.