domingo, 20 de abril de 2008

Hay señales que indican otra dirección

Hace mucho tiempo ya (en términos subjetivos, no cuantitativos) que se suceden las señales que indican otra dirección. Pero yo, terca, no quería verlas. Me quedé quieta, luchando contra el fluir de las cosas buenas. No quería desviar mis ojos de una mirada ausente, que sólo devolvía desgana. Estaba ciega. Ciega por el escalofrío en las distancias cortas. Aferrada a las pequeñas cosas buenas o malas queriendo ser buenas. Gestos de libertad contenida, encadenada, degradada en silencios insaciables. Y hablar, desbocar los temores, no servía de nada. Estaba ciega. Andar detrás, con paso acelerado, queriendo adelantar, proponiéndome una competición, un reto, no servía de nada. Estaba ciega. Comprender, intentar acariciar los disgustos, seducir en la distancia, no servía de nada. Estaba ciega.

Pero no es una historia triste. Lo fue y, ahora, no lo es. Porque mis ojos tienen luz, blanca y resplandeciente. Mi corazón está satisfecho por haberme entregado a una causa perdida desde el principio. Pero estoy segura que logré arrancar alguna sonrisa en mi empeño y esa es mi recompensa. Quizá nunca sepa qué es lo que ha ocurrido en este tiempo de incertidumbre. Quizá nadie se atreva a decirme la verdad. Quizá, al final, sólo sea aquella historia que me hizo ser un poco más comprensiva. Aquella que me enseñó a dar sin recibir. La que corrobora que existen sentimientos no correspondidos que hacen de los correspondidos algo doblemente increíble. Ahora sé que es sólo una historia en mi mente.

Aimee Man - Save me (Magnolia)

2 comentarios:

el 22 dijo...

Últimamente, se le nota, Lisa, notablemente hastiada...
Desengaños (e infortunios) de diversa índole (asumiremos), pero el ánimo ha de arribar a las más altas cimas (y no de la desesperación, como diría el mágico Cioran).
Espero, en todo caso, que continúe albergando esa bella esperanza de visitar los parques (más escondidos) de este abril (ventoso y desapacible) en la Villa del "rojoynegro".
Si, como alguno de estos alocados, permanece en el macropuente de mayo (1-2 y adlateres) o el fin de semana siguiente en Madrid, espero que (aún) desee compartir vino blanco y sushi en los más alzados orientales de Madrid.
Sea buena.
Besos (y rosas).

ps: algún día explicará su más que relevante catársis musical... ¿para cuándo el videoclip "Carnaval de Brasil"... Tristeza nao tem fim".

*Mejorquebien dijo...

Hastiada no,
¿desengañada? afortunadamente...

Estoy mejor que nunca, mejorquebien. Tranquila, serene, disfrutando de una visión más sosegada de la vida. Se acerca el 6de mayo y para el puente me voy a celebrarlo a casa. Pero apunto el siguiente fin de semana (en el que oficiaré la celebración de mis 25 en Madrid) para un reencuentro interesante con la excusa del sushi y el vino.

Un abrazo. ¡Hablamos!