martes, 22 de abril de 2008

23 d'Abril: Sant Jordi

Mañana en Cataluña se celebra el día de Sant Jordi. Es una fiesta popular que nace de una leyenda. Ésta es la versión que recuerdo.

Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, un dragón atemorizaba a los habitantes de un pueblecito catalán. La feroz bestia, hambrienta, se alimentó del ganado hasta que no quedó un sólo animal en la villa. Entonces los vecinos decidieron que, antes de que el dragón lo destruyera todo, iban a ser ellos mismos los que le sirvieran de festín. La elección se hizo por sorteo y le tocó a la hija del rey. La princesa se fue a la cueva del dragón y, justo cuando éste iba a lanzarse sobre ella, apareció el caballero Jordi que con su lanza hirió de muerte al temible animal. Y de la sangre derramada brotó un precioso rosal. De lo que pasó luego, nadie sabe. De si se casaron Jordi y la princesa, no se tiene constancia. De si rompieron al tiempo por bifurcación de inquietudes tampoco nadie ha escrito nada. Lo importante es que de esta leyenda surge la tradición de regalar una rosa a la mujer que quieres, o que te gusta, o deseas ver sonreír. Barcelona se llena de vendedores ambulantes de ésta flor y en el ambiente se respira la magia de los cuentos. Como no, al celebrarse igualmente el día del libro, se supone que al hombre amado, o que te gusta, o al que deseas hacer sonreír, debes regalarle un libro. Una tradición absurda os estaréis diciendo. Pero para mi es muy bonita. Es una de esas tantas cosas que he dejado de hacer por no vivir en mi tierra. Que, aunque yo no tenga amado, tengo un maravilloso padre que me regala mi merecida rosa.
Qué le voy a hacer, soy una romántica. Y también una mal acostumbrada porque desde primero de EGB hasta quinto (cuando me cambié de colegio) un niño me regalaba la rosa el día de Sant Jordi. Daniel se llamaba. Era nuestra tradición. Íbamos a la misma clase y aunque no nos habláramos el resto del año ese día yo le compraba un libro y él me traía una rosa a clase. Es bonito recordar esos momentos de inocencia y soñar que volveré a disfrutar de estas tradiciones que para mi son tan importantes y lindas. Quizá no mañana, quizá no el año que viene. Pero sé que quien quiera hacerme sonreír sabrá leer en mis ilusiones.
Feliz día de Sant Jordi. Feliz día de la magia.

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