miércoles, 19 de marzo de 2008

Grandes Despedidas

Hay despedidas que nunca deberían producirse. Despedidas que deberían quedar pendientes. De esas que te cierran el estómago en un puño y no hay forma de terminarlas. Despedidas dulces llenas de amargura. La mano en la mejilla, una caricia suave, un sutil beso. En silencio demasiado ruido en la cabeza. Verbo y corazón van en contra. Y, de repente, parece como si fuera todo una pintura y al echarle un cubo de agua fuera a desvanecer por completo. Sea más o menos duro ver el lienzo en blanco, lo cierto es, que lanzar el agua es lo más complicado.

Pastora - Grandes despedidas

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