lunes, 3 de marzo de 2008

¡Cómo esta el patio de butacas y yo con estos pelos!

El patio de butacas se ha llenado y me ha pillado improvisando.

He de confesar que este fin de semana he intentado un alejamiento (pseudo progresivo) del hombre bandido. Le escribí un mail bastante jodido en el que finiquitaba cualquier tipo de relación (¡porque yo lo valgo!), relación amistosa, por si cabe aclararlo. Qué le vamos a hacer, soy una loca de la vida. Se me cruza el cable del entendimiento con el de la ofuscación y me sale hacer cosas que no siento. Y luego me paso horas muertas pensando "¡Qué tontería más gorda acabas de hacer por tu puñertero orgullo!"

Aunque luego soy todo amor. Des del punto de vista menos sexual, más puro e inocente. Igual que suelto burradas en plan "una oportunidad que nunca existió", luego digo cosas también bonicas como "estaba aquí, pensando en ti". Soy una novatilla en esto de protegerme de los sentimientos, así que me meto en berengenales bastante irracionales, contradictorias y estúpidas.

Luego, Mr G me dice que tengo que ver las cosas con distancia. Que no me precipite en hacer juicios de valor. Que de tiempo al tiempo. Y tiene razón. Darle tiempo al mismo tiempo es una putada. Pero Mr G es sabio. Así que, quizá, en un afán de ser mejor persona y no liarla más de lo que ya está, debería hacerle caso.

Si no me conociera, hasta me lo hubiera tragado. Si, si, muy bonita la teoría. Pero yo prefiero decir "que me quiten lo bailao". Y si para llegar a ese punto tengo que esforzarme, pues lo haré.
Me molesta tener que andar siempre confundida por todo y preguntándome qué es lo mejor que puedo hacer en cada situación en la que se me presenta un problema sentimentaloide. ¡Anda ya! ¿Realmente pienso pasarme un año más de mi vida, un mes o un día, pensando que las cosas me tienen que pasar, no puedo provocarlas?

Dicen por ahí "el que quiere algo va a por ello" y otros responden "el que quiere algo, algo le cuesta". Quizá sea el momento de aprender otra lección y abrir el libro por el capítulo "A veces es bueno tragarse el orgullo, descuartizar la dignidad y quedarse con el pedacito imprescindible".

Vamos allá.

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