martes, 25 de marzo de 2008

Alonso y Pedro Picapiedra comparten bólido

Sí, lo hemos oído por activa y por pasiva: "Alonso no tiene coche". Sí. Va más lento que una tortuga apática. ¿Será el motor? No, porque los Red Bull llevan mecánica Renault y fíjate lo sorprendentemente competitivos que están siendo (para lo que eran, claro). Dicen que es cosa de la aerodinámica. Va a ser eso. O que desde que Fernando dejó Renault se han vuelto todos unos huevones, que no pegaron ni golpe la temporada anterior y ahora me vienen con mamonadas aerodinámicas. Una cosa está clara, Fernando está cabreado. Y cuando Alonso se cabrea ya puede llevar un tractor amarillo que él lo pone al límite, quizá no para arañarle segundos a Hamilton-niño mimado o a Kimi-hombre de hielo, pero si para demostrar que sigue teniendo amor propio. ¿Qué es más emocionante, ganar un Mundial de calle o una carrera con un coche a la altura de los Super Aguri? Prefiero levantarme a las 8 de la mañana para ver una buena carrera de Formula 1 que no para oír las últimas niñerías de la escudería McLaren en contra del piloto asturiano. Si fuera yo, preferiría pasar un año en blanco que no seguir aguantando el mobbing agresivo-compulsivo de Ron Denis y su ojete derecho (ejem, ojito, ojito derecho).

En fin, que está el temita más caliente que el motor de Felipe Masa y más injusto que las maniobras idecentes de los McLaren en la vuelta de clasificación. Auguro un Mundial dominado por Raikkonen, anhelado por Hamilton y peleado por Alonso. Ni parpadeando me lo voy a perder.

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