viernes, 1 de febrero de 2008

El orden del caos

Hoy he pensado en cómo podría ordenar mi caos. Ese interno, el que provoca comportamientos impulsivos cargados de intencionalidad (oculta o no). Pero resulta complicado cuando hay tanta dispersión. De piel y hueso para adentro soy un completo desorden de emociones y sentimientos. Parecen estar en constante movimiento, intercambiándose de sitio según su gusto. Y les encanta el caos, ¡Dios, cómo les gusta!

Quizá me propongo un imposible. O puede que esto no sea más complicado que ordenar un armario. Es decir, sacarlo todo afuera, verlo, clasificarlo, darle un par de vueltas, y obtener conclusiones. Luego, se vuelve a meter dentro con la conciencia de conocer qué es lo que te hace dudar, lo que te hace querer y lo que te hace llorar.

A lo mejor, ordenar el caos sería algo tan fácil como decir todo lo que se te pasa por la cabeza hasta quedarte en blanco. Y que hubiera alguien escuchándote, alguien al que le importara lo que tuvieras que decir. Sin más complicaciones que hablar y escuchar, compartir y olvidar.

Al final, no he ordenado mi caos. Pero he sacado una conclusión de todo esto. Y es que: mi caos se alimenta de la duda, la duda se alimenta del miedo y el miedo del rechazo. Pero ¿y si yo misma estoy inventando el rechazo de los demás para evitar pensar en lo que realmente siento yo por ellos? Así cómo no va a haber caos en mí.

Me gusta mi caos.

Franz Ferdinand - The Dark Of The Matinee (Live)

Si fuera bruja usaría esta canción en mis conjuros....

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