lunes, 25 de febrero de 2008

Desmadres emocionales

Esta mañana me he levantado de resaca emocional. Ayer tarde tuve un encuentro furtivo con unos sentimientos nuevos y desconocidos. Mi agobio fue tal que desbordó en lágrimas de cocodrilo, al menos durante 10 minutos. Creo que la última vez que lloré por temas del cuore fue a principios de año. Recuerdo haber jurado no volver a hacerlo nunca más. Pero, en fin, soy animal de costumbres.

Después del bajón de quinceañera, me enfundé el grado de madurez que me pertoca. Y quise razonar sobre la situación. Mi disgusto había sido fruto, más que de la frustración por no lograr seducir al lobo, de la novedosa sensación de estar enganchada a algo que no voy a tener nunca. Creo que empiezo a atar cabos en toda esta historia interminable. Y el resultado es un enorme disgusto conmigomisma.

Me enfado conmigo porque tengo que quererme más y, por lo tanto, exigir también que me quieran los demás. Que me cuiden. Me enfado conmigo porque cuando pasé mi "gran crisis de pareja" yo exigí a mi, ahora, ex(todo) que me demostrara lo mucho que me quería. Me hacía de rogar, me convertí en un ser insoportable y ahora pienso que lo hice a modo de prueba de amor. No sé. Pido perdón por ello.

Pero ahora soy todo lo contrario. ¡Qué tontería! Ahora lo de ceder no es un mito para mi, es una realidad. Una realidad frustrante. Tienen razón aquellas personas que dicen que todo pasa por algo. Y también aquellas que dicen que si alguien te dice que le gustas pero no te lo demuestra, o no le gustas o no te merece. Bueno, eso de que alguien no me merezca todavía tengo que asumirlo. No me creo tan especial como para ir de diva por el mundo.

En fin, la conclusión es que: hace dos años creía que era demasiado joven para tener una relación tan seria y, ahora, a punto de cumplir los 25 me quejo del desmadre emocional en el que me he metido. Y lo peor de todo es que sé que quiero estar con el lobo, pero también sé que cuando lograra eso, empezarían las dudas de verdad. Porque una cosa es estar y otra muy distinta querer seguir.


5 comentarios:

álvaro dijo...

¿Sabes? Te entiendo. No hay más que decir al respecto.

Cambio de tema. No tiene mucho que ver. Pero sí un poquito. El terreno de los sentimientos. Te recomiendo, si no la has visto, que vayas al cine y te enchufes a Juno. Te gustará. Un beso.

el 22 dijo...

Partamos de la difícil (por empíricamente indemostrable) base de que la seducción al lobo es algo más intrincada (me remito a las peripecias de Mina y el Conde D).

Madrid (rojo y negro) es una ciudad ingrata cuando la lluvia la visita (acentuemos la calidad de ingrata porque desagradable es casi siempre, a pesar de ese efecto pernicioso, por adictivo, que posee).

Vivir sin desmadre emocional (que no romántico) a los 25 es como pilotar un Mercedes a los 18 (más cercano al sueño que a la materialización).

Le recomiendo, de forma honesta, unas cuantas vueltas por el (bastante cercano) Parque de Santander. El agua golpeando en la cara y el frío en las piernas siempre demuestran que los dolores (físicos) hieren más que las desavenencias en lo sentimental.

Desconocía de su afición por la cultura oriental (siempre muy recomendable; sobre todo en cuestiones de honor y, más que en cualquier otro supuesto, en la filosofía Samurai).

Afortunadamente, pasamos página en el otrora amarillismo.

Besos. Abrazos (y rosas).

ps: los pseudónimos más mágicos están (aún) por descubrir
psII: debería explicar, con mayor profundidad, su especial relación para con el sexo (el propio y el ajeno... parejitas aparte).

MEJOR QUE BIEN dijo...

"El 22", ¿le han dicho alguna vez que tiene usted el don de la oportunidad? (positivamente hablando, claro)

Agradezco el comentario. Y me permito pedirle la aclaración de un par de dudas. Ambas "PS" me seducen pero no acabo de pillarles el sentido. Y me vienen a la mente dos cuestiones:

1. ¿Qué entiende usted como pseudónimos mágicos?

2. ¿Cuál es esa especial relación con el sexo que deberia explicar?

Me comprometo a hacerlo cuando sepa a qué se refiere.

Besos, abrazos y etcéteras.

el 22 dijo...

dudoso don... en cualquier caso, pero si es bienvenido, espero que

admito a trámite su recurso de aclaración (en términos jurídicos) y Fallo:

a)pseudónimos mágicos son aquéllos que esconden de la realidad lo verdadera y esencialmente importante (el pseudónimo sólo pretende esconder la realidad de la propia realidad)

b) quizá sea un error de percepción pero de sus últimos post me queda una especie de regusto de sexo pendiente (deseado pero no consumado)... e igual es mucho estimar (sus comentarios están impregnados de una especie de recelo que, quizá, sea el más puro celo [en el extremo animal]). ¿Acaso yerro?

Presénteme a sus "amigas" las "maduritas", jajajajajaja.

Congracio con su bienquisto emisor de SMS, "PROVO".

Bona nit. Abrazos (y rosas).

ps: espero no haber hecho daño (a nadie), perdón, pretendía ser libre (ac dixit)

MEJOR QUE BIEN dijo...

Creo que está demostrado que éste es un espacio abierto a todo tipo de interpretaciones. Lo único que me permito exigir es respeto. Y, en mi opinión, usted no lo ha violado nunca.

No sé si su percepción es correcta. Pero el sexo, además de animal, es humano. Es lo natural. Y si en celo me hallara sería signo de mi estupendo estado de salud. Quizá no sentimental, pero sí físico y mental.

Si de algo puedo presumir es de hablar de estos temas sin pudor y con total libertad de palabra (y expresión). Me queda pendiente un post sobre sexo y algo más.

Besos, abrazos y etcéteras.