martes, 5 de febrero de 2008

Conexiones inesperadas (interneeeee)

Me he quedado sin internet en casa. Creo que el vecino se ha dado cuenta de que le absorvo el wi-fi y me ha cortado el grifo. Espero que no dure mucho. ¿Y a vosotros qué os importa? Bueno, todo tiene su explicación. Como no tengo "interneeeeeee" (que diria Enjuto Mojamuto), por la noche escribo lo que cuelgo en el Blog al día siguiente. Y os serguiréis preguntando ¿y a mi qué? Un poquito de paciencia.

El tema es que ayer por la noche, a eso de las 00:00 horas escribí un post llamado ¿me echas de menos? que os he dejo más abajo. Y hoy, al llegar al trabajo un poco antes para mimar mi espacio virtual, he visto el super comentario de Álvaro. En él dice, además de muchas otras cosas que pertenecen a lo que fue nuestra intimidad y ahora podéis leer con toda libertad, que me echa de menos. Lo que, además de dejarme flipando durante unos segundos, me ha parecido que se podría relacionar con lo que escribí, ya que dije ayer que todo lo que escribo está inspirado por personas de carne y hueso. En este caso, la inspiración surgió de algo menos terrenal.

Hecho lo hecho y dicho lo dicho.... Sigo reafirmandome en mis decisiones. No quiero ponerle filtros a lo que escribo, porque, insisto, son cosas que surgen sin más. Quizá tengan algo de realidad o de irrealidad. Però esas cosas que digo son yo.

Ahora si. Sin más dilaciones. Os dejo con el post de mi discordia.

"¿me echas de menos?"

Yo creo que la mejor manera de saber que le importas a alguien y de que alguien sepa que te importa es que te diga o decirle: “te echo de menos / et trobo a faltar”. Para mi ésta es una de las frases más bonitas y sentidas que se le puede decir a una persona, siempre que se entone con el corazón abierto y la honestidad que requiere.

Decir “te echo de menos” es como reconocer que eres positivamente vulnerable sin la presencia de esa persona. Es contarle, en pocas palabras, que un trocito de ti se ha ido con ella a donde quiera que esté. Y que el volver a verla es recuperar una parte de ese pedazo de ti que le regalaste sin darte cuenta. Quizá sentirse un poco más completo, quizá sentirse en paz.

A mi me gusta decir “te echo de menos”. Me gusta reconocer que soy dependiente, que necesito el contacto de las personas que quiero, que puedo llegar a querer, que son parte de mí. Pero también me gusta que me digan “te echo de menos”, porque ya he olvidado lo que se siente cuando calas hondo en alguien sin querer. Y, de pronto, una persona te sorprende con una sonrisa de añoranza y te hace sentir el centro del universo. El corazón se te ilumina y destella… En un suspiro todo vuelve a la normalidad pero ese segundo siempre habrá sido mágico. Lo guardas y lo recuerdas de vez en cuando para sacar una sonrisa de la nada y los demás ni se han enterado. Pero yo si.

6 comentarios:

Lawren S. Harris dijo...

¿Adivinas quien soy? ;)
Pues sí, por fin me he decidido a dejarte un comentario resguardada por uno de mis numerosos alter egos, (aunque hoy el ego, como podrás ver, debo de tenerlo subidito). Por lo visto algunas veces tiendo a los extremos, así que ya que parece que en mí del voyeurismo al exhibicionismo hay un paso, aprovecharé para decirte: ¡¡Recupera la conexión a Internet!! Hasta que lo hagas, te voy a echar de menos… =(

MEJOR QUE BIEN dijo...

Esta misma tarde aporreo la puerta de mi vecino para exigirle que me devuelva interneeeeeee.
Aunque, creo que mi ego está dispuestísimo a dejar que me echéis un poquito más de menos...

Por cierto, bienvenida al mundo del exhibicionismo de las ideas...
Pasa, pasa...y ponte cómoda jejejej. Ya no hay vuelta atrás...

Rita dijo...

Me has borrado...Sniff! (lágrimas de tortuga, que no de cocodrilo)

álvaro dijo...

Siempre va a haber mil trocitos de ti en mí. Nunca voy a poder olvidarte. Eso está cada día más claro. ¿Cómo superarlo? No tengo ni idea, por más que lo intento.

Sé que estás mejor. Y no quiero perturbarte. Ni liarte, ni nada. Dentro de poco hará un año. Y sí, te echo de menos. Porque echo de menos ser feliz. Y me refiero a ser feliz TODO el rato. Cuando has conocido qué es eso... ya no te vale cualquier cosa. ¿No te pasa?

No me separé de ti en más de cinco años. Nunca voy a olvidar los miles y miles de momentos felices. Los malos son un punto insignificante nada más. Nunca voy a olvidar tampoco aquel día en que te rompí. Hace poco una amiga me sacó lo que me pasaba. "¿Te sientes culpable?", me preguntó. Yo me desmoroné: "Pues sí". Me sorprendió. Pero ese era el diagnóstico exacto.

Y no puedo evitar ese sentimiento, porque tú siempre fuiste la amiga más buena. El recuerdo, la ausencia, la tristeza... me amargan.

Y hoy mis jefas. Me felicitan. "Lo estás haciendo muy bien", me dicen. Y suelta una: "Además... este año has superado una crisis y eso le da mucho más valor". He sonreído y he pensado: "No la he superado Ana. Sólo he aprendido a vivir con ella. Me he resignado".

Te preguntarás, quizá, por qué te escribo todo esto. Por qué no te respeto y te dejo en paz, o por qué no lo hago en privado. Supongo que me alivia hacerlo así. Llevo meses leyéndote. Y casi siempre noto un punto de amargura en tus palabras. Sólo me alivia ver que haces cosas que antes no hacías. Ver que tienes buenos amigos y amigas. Me alegra.

¿Cuando dejaré de sufrir? ¿Has podido tú? Lo siento.

Alicia dijo...

Hola:
Ya llevaba unos días sin visitarte, como sabes he estado en Valencia despejándome. Una mascletà y una paella ayudan. Estoy un poco extrañada con este post. Primero dile a tu vecino que te devuelva internet y segundo, nosé si alguien piensa como yo, pero una cosas es expresar tus sentimientos y otra exhibirlos. Discutía hace poco sobre esto de los blogs y los espacios. Si, es cierto que quien nos conoces nos sabe leer, pero aunque no me da miedo que "alguien sepa demasiado", si un poco de reparo ya que como cualquier famoso soy celosa de mi intimidad. También soy muy trasparente, pero nunca tanto que puedan pasar a través de mi.
Bueno, esto solo es una reflexión en voz alta.

MEJOR QUE BIEN dijo...

Rita:
El virus de la perecica entró en mi blog y borró algunas partes..
Suerte que me has avisado porque si no ni me doy cuenta...
¡Qué observadora eres!
Pensé que ya no pasabas por aquí después de lo dicho.

Un besico Rita bonica...