jueves, 17 de enero de 2008

Si el mundo acaba que lo haga antes de que me sienta culpable

Hoy el egoísmo me ha acariciado el cuello con una sutileza imprevista. He sabido desde el primer momento que quería camelarme con alguna intención oculta, como siempre. Pero he dejado que desplegara sus armas. Esta vez se ha aliado con la tentación, el muy puñetero. Sabe tocar mis puntos débiles. Que si un suave roce, una caricia casi involuntaria, un toque de inteligencia para captar mi atención ¡Se las sabe todas! Y cuando ya me tiene convencida e intuye que me voy a rendir sólo con el soplo de su intención...¡Golpe de efecto! Entra en escena la cobardía... Y en mitad del sobresalto de realidad aparece el deseo a lo prohibido...Y otra vez vuelta a empezar. Que si sí, que si no..Que quiero pero no puedo, que puedo pero está mal...Y de repente ¡ZAS! la decisión. Ella me dice claramente lo que tengo que hacer, sin remilgos, sin medias tintas, sin miedos....
Y lo hago, porque la convicción no tiene vuelta de tuerca...Llega con ella la emoción, la alegría y el descaro... Irremediablemente encadenados, tarde o temprano, a la culpabilidad y la decepción.

No hay comentarios: