sábado, 12 de enero de 2008

Reto 1: 48 horas de verdad

A veces mentimos, por miedo a las consecuencias o por cobardía. A veces omitimos la verdad, por no admitr nuestros errores, por creer que así estamos siendo más fuertes. A veces ocultamos nuestros sentimientos, por temor al rechazo, por creer que no estamos a la altura.

En muchas ocasiones ocultar la verdad nos saca de situaciones incómodas. Lo hacemos sin pensar, sin razonar, sólo es una reacción de autodefensa. Creemos que necesitamos protegernos de los demás y creamos una coraza suficientemente resistente para que nadie la atraviese, para que nadie nos deje "con el culo al aire".

Yo admito haber dicho alguna mentira, de esas llamadas "piadosas" (que no hacen daño a nadie excepto a mi, pero que si no las dijera dolerían a todos, incluso a mi). Admito haber omitido la verdad y autoconvencerme de cosas realmente poco creibles. Y admito haber ocultado mis sentimientos por miedo a no obtener la respuesta que esperaba.

Quiero hacer un experimento. Decir la verdad a cualquier cosa que me pregunten durante las próximas 48 horas. Y ver qué pasa. A lo mejor todo queda igual, a lo mejor algo cambia, a lo mejor todo empeora, a lo mejor todo mejora....Así que ya sabéis, el suero de la verdad corre por mis venas ¿Tenéis alguna pregunta?

2 comentarios:

el 22 dijo...

Circunstancialmente, o no, su compromiso con la honestidad tuvo menos éxito (participativo) que la invitación a la locura (o su definición).

Su egoblog, Lisa (permítame el tratamiento), es el único que me permito visitar con una asiduidad más exacerbada que las obligaciones (laborales...) permiten...

Respecto de la verdad... siguiendo la máxima de referencia del poeta porteño ("la honestidad no es virtud es una obligación") que ya colgué en el frontispicio adecuado, entiendo que dicho acuerdo tan solo puede ser asumido en términos de individualismo (por lo que las mentiras "piadosas" o "a terceros" que no nos imbriquen, no constituirían una merma de honestidad).

Como suele ser habitual, cuando uno inicia un camino de reflexión sobre la materia puede darse por saciado (victorioso) si, al final, encuentra una vía (o camino) que le muestre algún tipo de luz (de la calidez o fulgor que ésta pueda ostentar).

Sea buena. Abrazos (y rosas)

MEJOR QUE BIEN dijo...

Quizá esta invitación directa y sin contemplaciones a descubrir mi verdad no haya calado en la telaraña blogera que la casualidad ha querido entramar.

Pero siendo esto un egoblog me conformo con que alguien se haya fijado en el reto que me propuse este fin de semana. En este caso has sido tú.

Que muchas veces no haya dicho la verdad, no quiere decir que no sea honesta, claro. Soy honesta de mente, de ojos, de corazón y de intención. Pero las circunstancias (como dijo el vecino de Marlene)tiran de mí como el caudal del río tira al salmón que nada contracorriente.

Agradezco tus visitas y que te animes a escribir en esta pequeña ventana de mi misma. Es un regalo leerte.

Un beso
Lisa (o mis múltiples personalidades)