lunes, 28 de enero de 2008

Cancer (sin tapujos)

Recuerdo cuando a mi hermano se le empezó a caer el cabello por la quimioterapia. Estaba tan guapo. Siempre sonreía. La enfermedad lo estaba aniquilando por dentro y él siempre sonreía. El dolor le invadía al cuerpo y él siempre sonreía. Decidió raparse el pelo, dejar que todo el mundo viera sus ideas, y él siempre sonreía. Me contaba como sería el día en que todo volviera a la normalidad, y sonreía.

No puedo, ni quiero, describir el dolor que uno siente justo en el momento en el que se da cuenta de que la persona que más quiere está a punto de morir. No puedo, ni quiero, describir, la ansiedad que uno siente cuando besa la calva de su hermano en la víspera de su muerte. No puedo, ni quiero, describir lo que se siente cuando recoges de su cabeza inerte la gorra que siempre solía llevar.

Es impresionante como pasan los años y poco a poco una parte del corazón se acaba endureciendo. Y ahí queda guardado todo el dolor que un día fue insufrible, al otro irremediable, al otro inolvidable y luego...Luego sólo existe el seguir adelante. Con el recuerdo siempre presente, con la dureza de quien no se ha dejado vencer por la pena, con la firmeza de saber que hicimos lo mejor por y para él. Y seguimos, unos por los otros y los otros por los unos.

Recordar su sonrisa es mi homenaje. Algo que quiero tener siempre presente. Él merece la pena ser recordado. Por eso, cada x tiempo intento escribir sobre él. Yo le llevo dentro y siempre estará ahí, cuidando de mi. Pero, que los demás sepáis de su existencia hace que un poquito de él siga latente en el mundo. Es mi reconocimiento a la persona más buena, inteligente, valiente y honesta que nunca he conocido.

El cancer nos lo arrebató y nunca volveremos a ser los mismos. Pero intentaremos vivir como él querría que hubiéramos vivido. Plantándole una sonrisa a la vida y a la muerte.

4 comentarios:

Queen dijo...

Te admiré el día en que supe esta parte de tu historia...él estaría orgulloso de todos tus éxitos.
Un besazo

el 22 dijo...

me vino a la mente, tras leerla, una frase de la canción de Enrique Bunbury: "jamás te recuerdo, porque nunca te olvido".

estimo que los trances más amargos (y cuando nos sacuden a las personas más cercanas) nos precipitan al crecimiento (en el sentimiento más oscuro de la palabra y actividad)

pero es bello escuchar palabras tan comprometidas... y tan rendidas

la actitud de luchar y pelear es el más digno homenaje (sin olvidar el "no" olvido).

besos

ps: la malo de los sueños cumplidos es que ya no son sueños (para lo bueno y para lo malo)

psII: lo bueno de los lujos soñados es que vividos pueden llegar a ser mejores

Alicia dijo...

Mi niña, me sorprendió saber de tu hermano ya hace unos meses pero aún más me sorprende como influyó en tu vida y como sigue presente en ella, es admirable. También es bueno que le conozcamos porque es parte de ti.
Un besazo guapa

MEJOR QUE BIEN dijo...

Gracias por decir que me admiráis pero la realidad es que yo no tengo ningún mérito. En todo caso el mérito siempre será de los que me hicieron ser como soy. Apuntamos el tanto a mis padres y a mi hermano.

Un beso

PD: el sueño nunca se hace real, porque la realidad cambia al sueño.