martes, 30 de diciembre de 2008

La Despedida

2008 sin duda va a ser un año para recordar. Procuraré guardarme un calendario de esos de "el bar Manolo" en mi caja sideral. La que permanecerá intacta durante años y abriré a lo último para rememorar cosas que no pueden ser olvidadas jamás. O eso creo.

Desde luego este año ha sido explosivo. Y, encima, me ha cundido una barbaridad. El paso de los días ha alejado sentimientos que, creí, eran invencibles, ha arrancado de mí a personas que fueron un después y me ha dado la suficiente fuerza como para seguir teniendo ilusión, sobre todo, por los proyectos profesionales. Vale, éste no es el mejor trabajo del mundo, ni donde me imaginaba cuando comencé la carrera de Periodismo, pero despegaré, quizá en dirección opuesta al viento, quizá hacia un horizonte al que, ahora, no me atrevo ni a mirar. Pero lo haré. Y todo será casiperfecto.

Este año, quitando los últimos meses ajetreados, me ha regalado mucho tiempo para pensar, mucho tiempo para desgranar, mucho tiempo para estar sola. Conocerme, desvariar, pedir consejo, desvariar, reposar las ideas, desvariar, decir que sí, que no, que quizá, a lo mejor luego, más adelante, nunca, jamás, para siempre.
Este año he sido mala, buena, ideal, terrorífica, he sido un ángel, un monstruo, el lobo con piel de cordero, he sido la víctima y el verdugo, la exigencia y la tolerancia, la esquizofrenia entre lo que era y lo que seré.

Soy la constructora, el obrero y los ladrillos del mismo edificio. Y muchas veces entro en conflicto. Mi lado "empresarial" quiere ir rápido, mi lado "yo hago todo el trabajo" prefiere ir con paciencia y colocar buenos cimientos, y mi lado "soy la materia prima de esta historia" es el más influyente de los tres. Esa materia prima son los sentimientos, las emociones, las reacciones ante lo de fuera, la visión de la vida que cambia, que nunca es igual, es la que provoca el estancamiento de las obras.

Pero este año que acaba ha dejado la reconstrucción casi finalizada. Mi pelo es más largo, mi sonrisa más espléndida, mis ojos más azules y mis ideas un poco más claras. Y, al final, siento que todo ha merecido la pena. Si pudiera darte un abrazo 2008 lo haría. Y te agradecería toda esta sabiduría que hoy tengo y que no tenía hace un año. No cambio nada y no cambio a nadie. Nombraros sería un error, pero os llevo en mi corazón. Siempre seréis las caras de "el mejor año imperfecto".
Gracias 2008.

jueves, 11 de diciembre de 2008

En cuanto se me pase...

Llevo un rato delante de pantalla en blanco, intentando escribir algo decente para una columna de entrega retrasada. No hay manera. Tengo al demonio metido en mí y lo está desordenando todo. Mueve mi interior como si redistribuyera unos muebles que llevan demasiado tiempo en el mismo lugar.
Recolocar lo imposible, eso es lo que pretende. Y como lo está removiendo todo pues yo me muevo con el todo en un tembleque general, como una marioneta manejada por cuerdas. ¿Por qué escribo aquí y no en la página en blanco de word?
Quiero escupir lo malo, lo que ahora provoca que quiera escribir sobre lo irreverente de este día caótico. Sobre lo descortés, sobre lo ingrato, sobre lo borde que soy cuando me siento acorralada por las cosas que no me gustan. Porque hoy es sólo un día....uno incomparable a la suma de todos los buenos... Alivio mi inquietud en este escaparate y mañana mejoro mis marcas de felicidad, al menos será viernes...Eso ya debería sonar mejor..

lunes, 1 de diciembre de 2008

Buscar

Hace cosa de año y medio dedicaba todo mi tiempo libre a buscar (con desesperación) la imagen de una persona por internet. Ella, de nombre irrelevante, se había convertido, en mi mente, en una especie de diosa de belleza impronunciable. Ella, sin tener culpa de nada (creo) se elevaba por encima de mí, me ganaba en todos los aspectos ganables y aún le sobraba luz para inundar el corazón de quien yo más quería. Ella, que seguramente sería la mejor periodista, la mejor persona y la mejor compañera, se me pegó a la mente de una forma tan brutal que tardé meses en lograr arrancarla.

Nunca la ví, nunca la conocí, nunca estuve cara a cara con ella, ni pude decirle "¿me lo explicas? porque yo no lo entiendo". Nunca supe nada de ella y, en cambio, parecíamos compartir algo único, una chispa especial. Eso que enamora, que engancha, que hipnotiza, que ciega la razón de quien lo descubre.

La ciberbusqué hasta la saciedad, quizá con el único motivo de saber si era "más" que yo en algo, algo perceptible en una foto. A lo mejor su boca era más sensual, sus ojos más bonitos, su pelo más favorecedor.

Seguramente sea una chica normal, como yo, pero durante algún tiempo fue "la perfección" para mi (y, quizá, para alguien más). Sólo espero que algún día llegue a saberlo, a lo mejor eso le haga sentir un poquito más especial.

domingo, 30 de noviembre de 2008

El tiempo dirá

Montando una cama enorme de IKEA te da tiempo a pensar en muchas cosas. Seguramente a descubrir recuerdos que no sabías que todavía guardabas. Entre remate y remate ayer repasé las fotografías menos recientes de mi existencia. Hablar de dolor es inútil ya a estas alturas, pero sí podría hablar de un regusto amargo en el paladar, como cuando estás comiendo almendras crudas y te encantan, pero al comerte la última resulta estar mala y acabas con ese sabor torturándote durante un buen rato. A veces es tan desagradable que tu cuerpo rechazará, a partir de ese momento y por mucho tiempo, volver a probar ese fruto.

Eso es lo que me pasa a mi ahora, estoy en el proceso rechazo. Algunos dicen que es probable que vuelva a comer "almendras" pero yo estoy convencida de que no va a ser así. Por mucho que me la recubran de caramelo o las pongan en una suculenta tarta de chocolate, no voy a volver a caer. Porque ya no me gustan las "almendras". Porque prefiero arriesgarme con otro manjar de sabor desconocido.

Sería fácil regresar a las almendras. Al fin y al cabo, sólo fue una la que salió mal, el resto estaban buenas, el resto me hicieron sentir bien. Quizá mi cuerpo deje de rechazarlas algún día. Hoy por hoy eso resulta imposible. El tiempo dirá.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Silencio

Dicen que después del silencio llega la destrucción. Que detrás de la calma aparece el huracán. Puede ser.
Después de pasar unas semanas tranquila, vuelvo a recurrir a *mejorquebien. Regreso sin mucho que contar, sin ideas, sin apaños emocionales que generen inspiración. Retorno insípida, insustancial, sin alegría ni pena, sin cuerpo ni alma, sin mí, sin yo. Pero repleta de dudas, de miedos, de tremendismos, de huracanes emocionales.

Vengo en busca de respuestas a preguntas que no sé formular. Como siempre. Traigo mi ilusión algo descascarillada, mi cara más seria, mi mente más cerrada y mi corazón encogido por la duda y acorralado por la felicidad.

Me siento muy bien y a la vez incompleta. Me siento en las nubes y a la vez desencantada. Me siento itinerante y a la vez parada. Tiene pinta de ser una crisis existencial pasajera, de las de "PUFF!!" y vuelta a empezar. Así da gusto volver a *mejorquebien.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Confusiones, malos entendidos y otros pinchazos en el estómago

Hoy empieza para mí un fin de semana raro. De esos que estás pero no estás. De esos en los que haces promesas absurdas y rechazas el contacto con la gente. Todo te sobra. Mis fines de semana raros los suelo pasar en el sofá, viendo pelis, escuchando música, con el móvil desconectado y rodeada de comida basura.
Pero, según se acerca el fin de la jornada laboral, voy echando menos de menos (valga la redundancia) lo que me hacía sentir incompleta. Y pienso que, quizá, los findes raros sean mejor de lo que parece. Porque no hay expectativas, porque no hay planes, porque no hay ganas. Por eso, si no hay listón, superarlo es tarea fácil, sólo hay que tener una pizca de voluntad.

Así que, al contrario que en otras ocasiones, he decidido tirar de mí, ser la pereza y la iniciativa, luchar contra la autocompasión y aprovechar cada oportunidad. Entonces este fin de semana dejará de ser “raro” y pasará a ser apto para que ocurran cosas sorprendentes, increíbles, imprevisibles. Cosas curiosas, como yo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

I wanna make you sing

Llevaba algún tiempo pensando en el amor como algo alcanzable y, sin embargo, me horrorizaba la idea de conseguirlo.
Llevaba algún tiempo pensando en la felicidad como algo alcanzable y, sin embargo, me horrorizaba la idea de conseguirla.
Llevo algún tiempo pensando, dándole vuelas, moviendo los muebles de mi interior para encontrar el orden correcto, óptimo, idóneo para alejar miedos y fantasmas intrínsecos de esta nueva etapa.
Nadie establece plazos, pero igual es pronto para estar así, levitando a cada instante, a cada roce, caricia, beso, mirada, complicidad. Y querer cantar, aunque sea desafinando, durante la mayor parte del tiempo. Escuchar esa música que se cuela dentro para crear momentos inmortales. Y ser como una niña viendo fuegos artificiales por primera vez, asustada pero encandilada por las luces y los colores, temerosa pero alucinada, inquieta pero feliz. ¡Gracias Pato!

The Killers-Show you how

sábado, 8 de noviembre de 2008

Es lo que ves al revés

Mi muñeco de trapo es "encantadoramente" gracioso, tiene un casco azul y unas gafas de sol "supermodernas" en rosa. Es menudito y viste unas bermudas y una camiseta de baloncesto morada. Es la parte más "mona" que hay en mi. Y yo soy la parte más "cría" que hay en él.
Mi muñeco de trapo tiene un corazón de terciopelo y un ombligo de corcho. Es valiente y arriesgado. Su carita es linda y su fuerza es inversamente proporcional a su tamaño. Hoy no he podído traérmelo a casa para que me hiciera compañía en esta tarde de sábado rara. Quizá debí cogerle de la mano y tirar fuerte de él. Seducirle con mi encantadora mirada, ofrecerle algo que fuera difícil de rechazar, algo único y diferente. ¿Diversión? No, no, Esther deberías ser más original.
Una fiesta, si, si...una fiesta con globos, confeti...una fiesta con amigos, bebida y patatas fritas, con sanwiches de nocilla y algodón de azúcar. Una fiesta de esas que emocionan, que acercan lazos, que te amarran a un lugar y nunca quieres marcharte.

Una fiesta con The Killers tocando para nosotros. Voy a ver qué puedo hacer...

viernes, 7 de noviembre de 2008

El día D...

Hoy me desperté recordando, sin saber cómo ni por qué, esta canción....


Estoy muy feliz, feliz, muy feliz, hoy me siento tan feliz que no hay penas en mi...

Será porque a mi alrededor hay personas que se preocupan por mí, personas que me apoyan, me quieren, me entienden y me asesoran. Personas que son sinónimos de optimismo y comprensión, de "te ofrezco la mano pero cógete todo el brazo por si acaso". Personas buenas, inteligentes, que hacen de ojos externos, que se meten en mi mente y en mi corazón. Las que no se aburren con mis idas de olla y me dan leves empujoncitos para que deje el vagón viejo, el que me hace descarrilar constantemente, y suba al tren nuevo, el que me lleva directa a poder disfrutar de lo que tengo y valorarlo como se merece.

Por eso hoy me levanté con el humor cambiado. Quizá después de un sueño reparador, o de una reflexión matutina en forma de mail. Quizá yo sea mi enfermedad y mi medicina. Quizá esto deba ser una superación propia, mía, interna, inalienable.
Yo contra mi y después....viene lo bueno.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Sin título

Hoy ha sido un día extraño tirando a prescindible. He pasado por una gran variedad de estados. Inquietud, nerviosismo, tristeza, confusión, tremendismo. De todos aún ahora siguen latiendo dos, tristeza y nerviosismo. Lo primero me presiona alrededor de los ojos. Lo segundo me pincha en el estómago. Vuelvo a recurrir al "no sé" para aclarar mis sentimientos y nada consigue aliviarme. Espero aquí sentada que acabe de una vez el día. Y que mañana (por favor) sea mejor, o menos malo. Y dejar de sentirme sola....

lunes, 3 de noviembre de 2008

mancas, putas y ranas...

Este fin de semana estuve en Salamanca con una padilla de amigotes. Amigotes brutos y obscenos, de broma fácil y risa floja, buena gente sin duda. De esos que se llaman entre ellos "marica" y suben el volumen de su conversación proporcionalmente a la cerveza que han bebido. De los que compiten por decir la burrada más gorda o la anécdota más delirante. Y aunque todos comparten la misma forma simplista de diversión (en la que indudablemente me incluyo) cada uno desprende características claramente diferenciadoras. Y algunas muy buenas...

Está el amigo-padre. El que se ocupa del resto casi sin que los demás se den cuenta, el que se interesa por el grupo y por el individuo a partes iguales, el que combina su indiscutible integración en cada acción "made in somos machitos" (del tipo peleas de coña) con una clara preocupación por las sensibilidades que se pudieran herir en el proceso.

Está el amigo-aglutinador. El que centra la atención de los demás con su facilidad para provocar risas. El que escoge cuándo quiere mostrarse interesante y cuándo banal. El de los recursos infinitos para seguir cada conversación con ingeniosos comentarios.

Está el amigo-coraza. El que se esconde tras su actitud superficial. Resulta una combinación explosiva si se propone un mano a mano conversacional con el anterior. Es tímido de sentimientos y excesivo en verborrea. Pero, en algún lugar esconde cierto encanto que surge, de forma débilmente perceptible, en contadas ocasiones.

Está el amigo-silencioso. El que parece que no está pero todos le quieren cerca. Un tío extrañamente especial, cálido y divertido. Parco en palabras y en expresividad, lo que hace que te pueda sorprender en cualquier momento, sólo con hablar de algo.

Y por último está el amigo-feliz. El que disfruta de todo y de todos. El que no deja de reírse, el que mete baza, el que les mira con la añoranza escrita en sus ojos y la alegría en su sonrisa.

Así son en mi mente después de un fin de semana entero observándoles, conviviendo con ellos. Encajando cada pequeño gesto en un puzzle que les hace grandes y lejanos a su afán de simplismo. Un grupo de genios metidos en la misma botella.

viernes, 31 de octubre de 2008

Bye Bye Deluxe

Hoy mi mente se desperezó canturreando esta frase de Deluxe "Antes de proseguir quiero contarte algo, algo que sucedió y duele a cada paso...". Y la ha ido repitiendo, cual disco rallado, una y otra vez hasta este mismo instante (en que siguo tarareándola interiormente). Supongo que son los restos de la estela del meteoríto Xoel que, dos días después, siguen dentro de mi. Gran concierto el del miércoles.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Un sorbo de felicidad

"Tengo el viejo trono de un rey y ahora sólo soy bufón" Vetusta Morla

Anoche el mundo se detuvo en la melodía y las letras de Vetusta Morla. La Riviera estaba "abarrotá" de gente entregada y Pucho, el cantante, alucinaba (literalmente). Acostumbrada a los poco aforados conciertos gratuitos de este verano en los que las que armábamos más jarana éramos Ali y yo, lo de ayer resultó del todo inesperado, pero muy gratificante e intenso. Las mismas canciones, el mismo órden, todo igual que los anteriores pero totalmente distinto. Lo pasamos bien, mejorquebien, acolchadas por tíos altísimos. Entre saltos, canturreos deafinados y algún que otro roce entre extraños. Final apoteósico para uno de los mejores directos a los que he ido nunca (que me perdonen Franz Ferdinand, ¡también os quiero chicos!) y eso que la acústica del local no era para echar cohetes.
Ironías del destino, hoy repito plan, voy a la Riviera a ver a Deluxe, esta vez sin Ali (malquemepese). Xoel ha decidido que este será su último concierto con la banda y no podía dejarme esa espiníta clavada para el resto de los tiempos. Pasé mi etapa de Reconstrucción enganchada a su música y ahora cierro otro ciclo. Yo y mis ciclos, mis cierres y mis hombres.

Espero volver a tener otro de esos momentos brutales en los que desaparece el resto de gente y sólo existe la química entre la música y yo. Chispas y más chispas. Un sorbo de la mejor felicidad.

lunes, 20 de octubre de 2008

Una noche en el Independance (dedicado a Alicia)

El viernes quedé con Ali a eso de las diez para cenar en "el Gallego", una apreciada tasquita a rebosar de gente en la que solemos comenzar nuestras noches de "risa floja". Llevábamos un par de semanas sin vernos (o más) y se vislumbraba cierta ansiedad por conocer las últimas novedades y sus detalles más jugosos. ¿De qué hablan dos chicas delante de una botella de ribeiro? De chicos, de sexo, de lo que les pasa a otras amigas, de chicos, de sexo...de chicos. La variedad brilla por su ausencia y la información es infinita.

Dos horas y media después, paseábamos por las callejuelas de Malasaña ya con la "risa floja" a cuestas. En una noche así la visita al Penta es poco más que obligada, aunque sea fugaz. Unos bailes en el escalón, lo que permite una visión panorámica del local, unas risas, una visita al cuartelillo general de todo tándem de amigas (el baño) y para el Independance con una ilusión casi infantil. Era nuestro ansiado reencuentro con la música que más nos gusta.

Llegamos a las dos menos cuarto dudando como siempre de haber escogido el camino más corto. Estábamos en lista (cosas de Ali) pero ni así nos libramos de la más que acostumbrada cola, que en esta ocasión doblaba la esquina. Como unas niñas con zapatos nuevos buscamos nuestro hueco en la fila. Y entre comentarios varios a cerca de lo ya comentado, nos autoinvitamos como oyentes a las conversaciones ajenas. Momento que aprovechamos para jugar a los motes. "Napoleón" fue el pseudónimo estrella de la noche al que le siguieron otros como "el chico con el que me voy a casar" o "el pesao ese".

Aún con la "risa floja" en el cuerpo logramos llegar a la puerta a las dos y media, justo la hora límite para entrar estando en lista. Suplicamos de coña al portero y nos correspondió dejándonos entrar haciéndose el gracioso. ¡Por fin! Bajando los escalones una chica nos dió una margarita (se suponía que era la Fiesta Flower Power) y rápidamente nos la colocamos en el pelo. Nos abrimos paso entre la muchedubre camino a la barra. Pedimos y al centro de la pista, si es que existe. Sonó de todo, de todo lo bueno, claro. Y no paramos de bailar. Una de Franz Ferdinand y la diversión se dispara ¡Genial! Nosotras a lo nuestro pero sin dejar de darnos cuenta de lo que ocurre alrededor, como hace todo el mundo. En esas estábamos cuando veo que se acerca un chico del grupillo que teníamos al lado. No sé qué tipo de "originalidad" debió soltar pero acabó presentándose. Era actor, muy majete. Creo recordar que me dijo algo como "qué guapa eres ¿no?" Y yo, con una amabilidad que ronda la exquisitez le solté un "gracias". Dicho lo cual nos fuimos para otro rincón. Pero el actor con nombre de rey parecía no darse por vencido. Y mi nuca percibió en varios momentos su mirada directa escrutándome. Como no, yo a mi bola, pero pispándome de todo.

Al poco, se nos acercó y me soltó algo como "¿Conoces el significado de la palabra sexy? A lo que yo respondí "Algo he oído por ahí" y, no sé con qué tipo de intención (mentira), me repasó con la mirada de arriba a bajo y exclama un "pues tú...uff....madre mía". Entonces, muy a mi estilo le dije "Tienes a tus amigos un poco olvidados ¿no será mejor que vayas a hacerles compañía?" y él replicó "Qué va, se apañan bien solos", a lo que yo insistí consiguiendo mi objetivo. Después de lo cual nos desplazamos por la sala y.....Take me out...¡Qué grande! No pude evitar cantar a pleno pulmón....Y Ali conmigo, como siempre, dándolo todo (una expresión muy suya, por cierto).

Ali, lo pasé en grande, espero repetir pronto. Ya sabes....¿quieres que le diga algo? Por ti lo hago.

jueves, 16 de octubre de 2008

El chico que recuperó la sonrisa

Un día el chico de la sonrisa escondida me miró con picardía. Guardaba un secreto. Y a mi me encantan los secretos. Se metió misteriosamente la mano en el bolsillo de su eterno vaquero y, unos segundos más tarde, la sacó cerrada, envolviendo en su puño algo que no podía ver. Se acercó a mi poco a poco con su particular mueca seriota y comenzó el juego. Yo le dediqué mi mirada más intensa, con la intención de adivinar su misterio. Sin moverme un ápice busqué con mis ojos los suyos. El azul le hizo titubear, deshizo su aparente frialdad y su mano se tornó débil, tanto que se abrió lentamente hasta desvelar una luz chispeante. Entonces dí un paso adelante y noté como la comisura de mis labios creaba concavidad. Aquella radiante chispa viajó por su brazo, su hombro, escaló por su cuello y se instaló en sus labios.

Era su sonrisa, la llevaba siempre ahí, guardadita, y así nadie podía verla. Pero ahora le iluminaba la cara, hacía que sus ojos fueran más bonitos, que su piel fuera más suave, que su expresión resplandeciera como un día soleado.

Él completa un día de playa, es la fina arena, el caluroso sol y la refrescante marea. Es el refresco que alivia la sed más intensa y las imprescindibles patatas firtas de un aperitivo. Es el sonido en mitad del silencio y las ganas cuando estás desganado. Cuando sonrie el mundo cobra un sentido distinto, único, casi divino y practicamente irreal. Es la persona sobre la cual puedo proyectar todos mis sentimientos, buenos y malos. El que quiere entenderme, aunque a veces le cueste conseguirlo. Es natural, frágil y prometedor. Es sólo él y nada más que él.

lunes, 13 de octubre de 2008

Volver a comer "Chocos"

Enredada en la mantita de Iberia, como cereales "Chocos" directamente de la caja, así saben mejor. Es raro pensar que una caja de cartón me haga compañía, pero me gusta imaginar que el "Oso de Chocos" está tirado a mi lado desperdigando los cereales por todo el sofá. Gustaf me dijo que es un tipo majo. Y debe serlo, ya que ha tenído bastante paciencia conmigo. Le veté. Era uno de los mejores amigos de mi ex e hice como si no le conociera. Pero, no hace mucho, Gustaf soltó un: "dale una oportunidad, chica" y tuve que hacerlo, ya que la rana suele darme los mejores consejos. Es lo más parecido a la voz de mi consciencia. Me reconcilié con el Oso y le abrí las puertas de mi casa.

No sé si tendrá relación pero desde que él llego han emergido de las profundidades ciertos recuerdos que me agarran el corazón y lo estrujan para hacer zumo de sentimientos. A mi mente volvió aquel lejano y desgarrador e-mail que fulminó mi inocencia de golpe. Fue la primera y la última vez que temblé de miedo. Fue la primera y la última vez que deseé con todas mis fuerzas no tener razón, que mi intuición se equivocara. Fue la primera vez que alguien me demostró que no me quería sin decirme ni una palabra a mi, diciéndoselo a otra persona. Fue como si hurgaran dentro de mí para coger la parte más sensible, arrancarla y admirarla con impertinencia. Y no podía dejar de llorar. Llorar, gritar, pedirle explicaciones a quien era incapaz de darlas. Fui despedazándome sin darme cuenta, y cuando ya sólo quedaban las ruinas, todavía hubo una última explosión. Destrucción total. Y vuelta a empezar.

Todavía hoy siento cierto dolor al mirar atrás y comprender que siempre habrá dos días que sean los más indescriptiblemente tristes de mi vida. Uno, el día que mis padre me contaron, en aquel escalofriante pasillo de hospital, que mi hermano iba a morir. El otro, el día en que, sola en casa, temblando, leí aquel mail. Dos días que cambiaron el curso de mi vida.

Aunque, al menos, he conseguido volver a comer "Chocos" :)

domingo, 12 de octubre de 2008

Lo que se dice cuando no se dice nada

Hoy es un domingo encapotado, triste, solitario. Un día en el que ese espacio del que presumí alguna vez empieza a quedarme grande. Me presiona el pecho, habla sin decir nada, se comunica por latidos acelerados, contrarios al ritmo de este día apagado, lento, aburrido.
Veo la misma película por enésima vez. Y ya ni le hago caso, me la sé de memoria, pero me acompaña mientras planeo lo próximo. Mañana será lunes y todas las ansias con las que esperaba el fin de semana se generarán de nuevo.
Quiero ser la única, la primera, la imprescindible. Y a veces me siento pequeña, sola, indefensa. Y las emociones se me descontrolan. No estoy preparada para tal explosión de contradicciones. Y no me queda otra que esconderme.
Voy a darme un baño. Dejaré escapar por mis poros eso que me hace sentir culpable. Las sensaciones, emociones y pensamientos de alguien que no quiero ser, que me asusta ser. El agua las arrastrará y, quizá, me vea liberada de las cadenas del querer y ser querida. O quizá no.


Fix you-Coldplay

miércoles, 8 de octubre de 2008

En un mundo como el de hoy

Yo nunca he hecho nada perfecto a la primera. Soy la chica tipex. Siempre corrigiendo. Será por mi incapacidad para tomar decisiones, por mi incapacidad para, en el milagroso caso de haberlas tomado, llevarlas a cabo. Nunca fui "la mejor en algo", no soy buena en ningún deporte, ni tengo especial habilidad con ningún instrumento musical, desentono a placer y no soy especialmente graciosa. Soy más bien una chica normal en un mundo donde llamar la atención es lo más importante.

Siemrpe he buscado mi habilidad, aquello que se me diera realmente bien. Aquello que pudiera hacer a la perfección sin esfuerzo. Aquello por lo que me pudieran decir "eres una crack". Supongo que la mayoría terminamos por buscar la aprobación de los demás, la medallita, el cartelito de "eres único". Algo que la gente como yo nunca terminaremos de creer, pero siempre desearemos escuchar...

domingo, 5 de octubre de 2008

Almas con rumbo

Cuando el cielo empieza a oscurecer y las calles frías se quedan solas, el orfanato de los sueños abre sus puertas. Las almas vagan, flotan vencidas por el viento. Trabajan sin descanso. Dejaron sus cuerpos tendidos en la cama y mientras el tiempo transcurre ellos se han quedado congelados con una mueca de placidez que endulza su aspecto.

Durante el crepúsculo, cada alma tiene una misión, un encargo. Consiste en tejer hilos imperceptibles que conformen una trama llamada destino, la consecución de nuestros sueños más profundos.

Mientras no podemos darnos cuenta, ellas nos roban del subconsciente aquellos deseos ocultos, que no seremos capaces de reconocer hasta que se nos plantan delante "por casualidad". Y nunca sabremos de su premeditación .

Esto hace que, bueno o malo, en realidad siempre tengamos lo que queremos. Así, hurgando en lo más profundo, más allá, incluso, de lo más profundo, encontramos esta realidad. . Es el alma la que nos guía, la que hace que ocurran cosas inesperadas, la que provoca que haya días que, al levantarnos, sintamos que nada es predecible y que puede estar a punto de ocurrirnos algo extraordinario.

Por eso debo dejar de intentar controlarlo todo. Dejar que ocurra. Porque sé que algo que no alcanzo a comprender cuida de mi y se encarga de provocar que mis sueños se hagan realidad. Y obtener, con el tiempo, todo aquello que me haga feliz, lo más adecuado para mí, ya que será el reflejo de todo lo que revolotea en mi desconocido, hasta para mí, interior.


The Killers-When you were young

jueves, 2 de octubre de 2008

Siete pasos a la izquierda y uno a la derecha

Voy a escribir en cinco minutos mil cosas que no vas a entender. Mil cosas que no tienen explicación, ni razón, ni sentido. Mil cosas que parpadean como las luces de neón estropeadas, derramando ese ruido insoportablemente viciante.
Juego al escondite trás el edredón porque no me apetece descubrir mis sentimientos. Y tú juegas al pilla pilla. Reparto las cartas y tú tiras los dados. Te toca preguntar. Me toca vacilar en la respuesta. Tendría que reconocer que no soy tan lista, tan esquiva y tan fría como me invento.
Entonces dejo de querer estar donde estoy, quiero huir, a un lugar donde sólo haya música, nada más. Un lugar en el que perder toda credibilidad, toda honestidad, toda inocente crueldad. Ahora estoy allí, en el lugar de mis pensamientos. Asumiendo que mi felicidad esta construida por instantes que no se mantienen. Y aprendiendo a dejar de luchar contra lo bueno que se puede tornar malo. Y no dejo de pensar en una frase:
"Sin burbujas la vida sería insípida"
Filosofías del esthercismo, sin sentidos de un momento catatónico, derivado de una postura imposible en un sofá demasiado grande para una sola persona.

Seguiré indagando en la vida... quizá todo sea un gran pa, para, pa, pa, paaaaaaa.

Lori Meyers-Luces de Neon

La desorientada visión en un suelo encerado

Entraba yo con mi chulería preferida en la Sala Sol. La ropa de poperilla, calzado incluido, y los pelos sin rematar. Pintas cómodas para encarar un concierto de promesa. La que hice conmigomisma hace casi un año, cuando Carlos me habló de La mujer esponja. "Ella es fuerte y débil a la vez, pero así somos los dos". Esa fue la primera canción del cambio, de la huída hacia ninguna parte en un descapotable rojo por la ruta 66. Dejé de respirar para volver a hacerlo con más ganas. Y sentirme, por fin, libre.

Hoy volví a encontrarme con la libertad mientras memorizaba los acordes que marcaba el bajista de Lori Meyers. Casi en primera fila, podía ver el escenario, los cables, sus zapatillas, lo esencial, lo más puro. Y me quedé, por un momento, sola. Bailando, saltando, moviendo la melena de un lado a otro, sacudiendo los pensamientos, pintando un lienzo de colores fluorescentes con un agujero blanco en medio por donde escapar hacia el sinfín.

La música rebotaba en mí y se expandía como un destello de luz. No eché de menos hablar sin tapujos, pero sentí cierto remordimiento. No eché de menos la estabilidad, pero sentí cierto remordimiento. No eché de menos lo racional, pero sentí cierto remordimiento. Me senté en mi nube envuelta en las últimas notas de una canción familiar, y creí ver un ángel. Le saludé con un guiño y se acercó. Su familiaridad me hizo titubear y terminé por hacerme la loca. Volví de mi mundo para encontrarme con lo incondicional. Y me deshice en un suspiro.

Con la euforia todavía en el cuerpo, escribo a las tres de la mañana para enmendar mis horas bajas. Escribo para explicar nada y reflejarlo todo. Quizá este blog sólo sea lo que se ve de mí en un suelo recién encerado.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Sin más

Hoy siento esa tristeza que me hace enmudecer. Me ensimismo en mis pensamientos y no echo a penas cuenta del resto. Me oyen y oigo pero la comunicación es distorsionada.
Me vencen las ganas de dejarlo todo, de nuevo, por primera vez, por enésima vez. Me embriaga la sensación de inestabilidad y se apodera de mí la incomunicación. No sé qué decir, no sé cómo actuar, no sé contactar con los demás. No me sale la chispa, no me sale la fantasía, ni la diversión. Soy pura gravidez pesimista. Y, sin más, vuelvo a empezar...

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Al meu tete

Por fin llegó. Este fin de semana estuve en la boda de mi primo, la más emotiva y divertida de las pocas que he ido. Hacía mucho que no lloraba de felicidad y tristeza a la vez. Pero más hacía que no me lo pasaba tan bien con toda mi familia reunida. Recité frente a ellos estas palabras. Seguramente las más bonitas y sinceras que habré escrito. T'estimo tete.


"Hace algo más de nueve meses, en navidad, recibí una noticia extraordinaria. Mi primo, el meu germà, y su novia, mi nueva hermana, se iban a casar. Desde entonces, no ha pasado un día en que no pensara qué iba a decir en este momento tan emocionante y especial para mi, para vosotros, para todos. Y siempre acababa visualizando este mismo instante, en el que con orgullo os miro a la cara y os veo resplandecientes, llenos de ilusión, entregados a esta nueva aventura que hoy empezáis.
Es un reto. Un desafío intrigante y seductor. Algo a lo que os abocáis con el mejor de los salvavidas, el amor. La base más sólida sobre la que construir la columna de vuestra vida en común. Lo sé. Os observo, desde la distancia, os admiro, por vuestra valentía, por vuestro coraje, por no dejaros abatir en los peores momentos. Luchad siempre, os lo exijo, os lo exigimos todos los que estamos aquí, todos los que creemos en el amor, en vuestro amor. Recordad siempre este instante en el que delante de vuestra familia y amigos dijisteis "Si" y sentisteis que la vida no os podría dar nada mejor, nada más bonito que el estar el uno con el otro.
Y aquí nos tenéis, a los presentes y los ausentes, deseándoos la mayor de las felicidades. Celebrando un comienzo, el pistoletazo de salida de algo grande, mágico, sincero y radiante, vuestra vida como marido y mujer. Os queremos y siempre, como hoy, estaremos a vuestro lado. Enhorabuena"

jueves, 11 de septiembre de 2008

Princesa

Yo, que había dejado de creer en los cuentos de hadas. Yo, que borraba cuidadosamente los restos de magia que quedaban en mi corazón. Yo, que tintaba de gris los colores del arco iris. Yo, que asustaba a la felicidad con mis lagrimones de inseguridad. Yo me diluía en la incomprensión y me diversificaba en el temor. Me iba, me iba y me fuí...lejos, donde sólo había bruma.

Encerrada en la más alta de las torres, allí donde sólo se puede acceder trepando, pasé tiempo y tiempo. Días, meses, horas interminables de una existencia poco clara. El aislamiento se convirtió en lo habitual, y lo habitual en rutina.

Hasta que un día, sin esperarlo, llegó "el caballero sin armadura" y dijo "voy a trepar, aunque me quede sin manos, para salvarte, mi princesa".
Desde entonces le observo todos los días asomada en lo alto de mi torre, le veo escalar y escalar sin descanso. Admiro la valentía que hay en sus ojos y me susurra palabras que atrapa el viento para traérmelas hasta el alma, donde se posan suavemente. A veces me asomo curiosa con los ojos brillantes y me quedo un rato mirándole sin creerme su hazaña. Otras me siento temerosa y me escondo. Me asusta pensar que las piezas de un nuevo rompecabezas se estén colocando en el lugar correcto sin darme cuenta. Y me quedo acurrucada bajo la ventana, abrazada a mis rodillas. Es entonces cuando “el caballero sin armadura” roza su espada contra la piedra de mi torre para que yo sepa que sigue ahí fuera, luchando contra la tempestad, sólo por verme sonreír una vez más.

Extiendo mi mano. Está a dos milímetros. Y al primer roce explotan las sensaciones. Hay pocas cosas comparables a volver a querer cuando ya has querido antes. A amar después de haber amado. Es igual pero completamente distinto. Es volver a empezar. Una nueva oportunidad. Un nuevo sueño. Una nueva yo.

sábado, 30 de agosto de 2008

Infinitas formas de pasear por el cesped descalza

Hoy el sol se refleja en la fachada de mis pensamientos. Y les ha dado un colorcito así como sonrosado, más bien un rojo de la gama "guiri a la parrilla". Así que están algo atontados, embobecidos, disparatados, ebrios de locura. Otra vez todo se viste del mejor surrealismo posible, del que te hace pararte y pensar "¿demasiadas casualidades?" Es infinitas veces divertido vivir este instante, igual que los mejores momentos de la infancia. Los más fáciles y naturales, que van ocurriendo sin que te plantees un por qué.


the killers-All These Things That I Have Done

Ahora escucho a The Killers comiendo ositos de goma (soy así!). Y enganchada a la escritura, imagino todo aquello que quiero hacer. Sé que estoy bien porque soy capaz de soñar con proyectos nuevos y excitantes enmarcados en lo profesional, pero fuera de los circuitos de la obligación. Me propongo retos en cadena. Y me he vuelto a sentir creativa. Es posible que pronto comience a inventar sorpresas y a construirlas con mis propias manos.
Nunca perdí mi sensibilidad por las pequeñas cosas pero siempre creí que no era un don especial. Quizá ahora hayan cambiado las cosas y lo pequeño que hay en mi sea, verdaderamente, lo más grande que haya habido nunca.

Abrazos

Hay momentos en la vida en que sientes tan profundo que con aproximarte no vale. Necesitas ir más allá. Traspasar la piel. Y es entonces cuando el contacto se convierte en mariposas en el estómago que presionan fuerte fuerte hasta crear una explosión indescriptible en lo más profundo, en lo más privado, en lo más verdadero que hay en ti. Y abrazar pasa a ser una necesidad, algo imprescindible para aliviar toda esa marabunta de emociones que te sacuden. Abrazar. Acercarse, sentir el tacto, los brazos rodeando a esa persona que hace que se pare el mundo, y que te aclama sin decir nada, sólo dedicándote esa mirada que promete ser la más maravillosa que verás en mucho tiempo. Y la vida se reduce a ese instante en que quisieras estrujarle tanto que él entrara como por arte de mágia en ti y viera todo lo que se remueve por tu foro interno. Algo que nunca se podrá explicar con palabras y que, afortunadamente, pasaremos horas desgranando para seguir alimentando la llama que nos lleve a abrazarnos una y mil veces más. No dejes de hacerlo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Esto no es lo que quería escribir....pero me ha salido así

Hoy vuelvo caer en las redes de Love of Lesbian buscando la inspiración. Llevo tiempo sin escribir, sin descubrirme. Septiembre empieza lleno de cambios y he estado ocupada tejiendo mi mejor traje para la ocasión. Mi cerebro pide cautela y mi corazón dice "por fin". Ya, tampoco ha pasado tanto tiempo. Pero andaba cansada de las tonterías de la vida. Aburrida de tanta indecisión, de tanto mareo programado.

Ahora me siento en la terraza, miro para afuera, una leve brisa interrumpe mi acalorada tarde y respiro con calma. Medio hipnotizada por el abrumador color de las nubes, escucho "La niña imantada".

"Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios"... canto en voz baja, extrañamente perceptible para los últimos pájaros que revolotean cerca de mi baranda. Me miran con picardía. Y escucho a Gustaf encantádose a sí mismo al admirar su retrato en mi blog. Es feliz, se le nota. Creo que hemos llegado a ese punto en el que lo que yo siento, lo siente él también (Como Eliot y E.T.)

Somos almas gemelas. Reporteros dicharacheros en busca de la entrevista de nuestra vida. Esa que no se hace por obligación, si no por verdadero placer. Últimamente no paro de usar el "?". Pregunto y pregunto, saco mil conclusiones. Dicen que tengo el don de conocer a las personas, de verlas venir, de descubrir sus inquietudes. Pero lo que no saben, y vais a saber ahora mismo, es que la mayoría de veces no soy yo la que les descubre, son ellos mismos los que se abren a mi y me aportan con facilidad todas esas pistas que necesito para completar mi divertido rompecabezas a cerca de ellos.

Antes lo hablaba con Gustaf, es un gusto poder desgranar a personas interesantes como tú, si, si, tú, lector fiel o esporádico de *mejorquebien. Me gustaría hacerte mil preguntas. Empezaría preguntando ¿por qué lees este blog? y acabaría con ¿una caña? No sé, siento verdadera curiosidad. Quizá más aún que por el hecho de saber qué me depara el futuro. ¿Más tropiezos? ¿Más personas indecisas? ¿Más miedo? ¿Más dolor? o ¿Más alegría? ¿Más sonrisas? ¿Más valentía? ¿Más amor?

Es un misterio..... que hoy por hoy me hace sonreir.

sábado, 23 de agosto de 2008

Orgasmos emocionales

En mayo la tierra temblaba y en agosto descubro los orgasmos emocionales. Seguramente sea una evolución natural de la vida lo de empezar a intuir que todo va a mejor, pero todavía me sorprende. Sobre todo cuando repaso lo que escribía en mayo y lo que estoy escribiendo ahora mismo, tan igual y tan diferente. "Tu blog es arriesgado, para ti sobre todo, porque si alguien se lo lee desde el principio hasta el final te puede llegar a conocer muy bien", me decía ayer Rosa. "Si, pero asumo ese riesgo porque no tengo nada que ocultar", le contesté. Es verdad, para qué ocultar nada. ¿De qué sirve guardarse cosas para uno si, al final, se te quedan enquistadas dentro y salen, años después, para desgarrarte de nuevo? Es inútil.

Así que escribo, más para mi que para nadie, pero agradezco que me lean, interesar a alguien. Indiscutiblemente me hace sentir bien, escuchada, comprendida, acompañada en este viaje. En esta aventura que va sin rumbo definido, guiada por la intuición y la inspiración de última hora.

Ahora, tumbada en la cama, sola, planeando mi sábado con ilusión, me siento llena. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de mi fortaleza. Creía que no era real, que era una invención de los demás para que no me hundiera. Y resulta que sí, que floto y que, sin saberlo, he tenido distintos salvavidas que me han ayudado a salir a la superficie. Por supuesto en un pedestal privilegiado están mis padres y Rosa, también Alicia. Y en otro, que yo no pensaba que fuera tan relevante, todos aquellos que habéis sentido que soy especial y habéis compartido conmigo parte de vuestras emociones. Nunca sabría lo que siento ahora de no haberos conocido, y os guardaré siempre en la parte del corazón reservada para los buenos recuerdos.

Yo y todos los demás hemos construido una nueva Esther. Imperfecta, pero mejorada. Capaz de volver a cuidar, amar y dejarse llevar. Una niña que vuelve a disfrutar de orgasmos emocionales.

jueves, 21 de agosto de 2008

En silencio

A veces el silencio llega tan profundo que se disimula con el sonido del corazón. Impacta contra el mundanal ruido y crea una barrera protectora, una burbuja transparente, imperceptible, inquebrantable, sólo intuida por aquello que va más allá de la razón. Aislada en su interior, mi piel es mil veces más sensible, mi cuerpo mil veces más salvaje, mi voz mil veces más delicada y mis gestos mil veces más dulces. Y cuanto menor es el sonido mayor la intensidad.

De menos a más y en medio matices de todos los colores. Hay globos, confeti, bengalas, es una fiesta, un baile en el que no se danza con los pies. Las miradas se cruzan, la sonrisa se refleja en los ojos del otro. En silencio todo es música, una Banda Sonora Original muda que retumba en el interior. Una mezcla entre rock alternativo y pop japonés. Tan perfecta que nunca será escuchada, sólo sentida. Y sigo (seguimos) dentro del silencio sólo roto, al final, por los latidos en forma de palabra. Una trás otra intentando explicar lo inexplicable, intentando describir la belleza que no se puede ver, la que capta el sistema nervioso traduciéndola en punzaditas de placer.

Y acabo enamorada de la luz que sugiere que aún no ha terminado el día. Se posa sobre mi y me hace sentir bella, de la forma en que se deben sentir bellos los dioses. Más allá de toda lógica, de toda realidad. Es la verdad de una auténtica locura sazonada de credibilidad.

Y es entonces cuando escucho el leve murmullo del mar..."he llegado a puerto", me digo. Iba a la deriva y he llegado a un sereno y calmado puerto.

martes, 19 de agosto de 2008

¿Qué dices que dicen sobre mi?


Viva la vida, Coldplay.

Dicen con insistencia que pienso mucho las cosas, que le doy demasiadas vueltas a todo. Lo que no saben es que llevo tiempo creyéndoles. Mi fortaleza (efímera) se disipa en el momento menos esperado y entonces sólo quedan las espinas. Restos de un banquete que alguien engulló. Y aquí estoy, por primera vez intentando escribir sobre lo que no sé. Sobre mí. Siento que en mis ojos falta espacio, veo borroso y las mejillas se humedecen. Yo. Fría y cálida, ausente y presente, próxima y lejana. Me escapo por las rendijas, me aferro a las excusas, me pongo límites. Me cuesta hablar de mí ¿quién lo diría, verdad? Y no hago otra cosa que ordenar una y otra vez mi caos, compulsivamente, saco todo afuera y lo vuelvo a meter. Lo vuelco en los demás, que me lo devuelven con nuevos matices. Así me siento comprendida y eso alivia parte del exceso de equipaje emocional. Siento que he pasado media vida escuchando a los demás por estar encerrada en mi autoprisión. Y hay muchas cosas que quiero que cambien, que quiero olvidar, dejar atrás y no volver la vista nunca más.

Querido blog, hoy acudo a ti en busca de un kleenex...estoy dejando esto empapado :p

lunes, 18 de agosto de 2008

Mi interpretación

Tumbada en cualquier lugar mirando al cielo el tiempo se para de repente. La guerra ha terminado. Y te miras desde lo alto hacia lo bajo esperando encontrarte a la defensiva. Pero sólo contemplas a alguien pacífico, entregado al cielo azul oscuro casi negro... Es el resto y la esencia. La piel y el interior de un fruto a medio madurar. Sólo materia. Pero rebuscas, eres titulada en ello, y encuentras la exigencia, un listón por superar y diversos obstáculos psicológicos que amenazan la ansiada estabilidad.

Escuchas a tu alrededor, hay mucho silencio, es cómodo pero no deja de ser un extraño silencio. Nunca pasó antes. La situación deriva en inevitables cuestiones que zanjarás rápidamente. Lo que menos debe preocuparte ahora es la preocupación. Así que miras desde lo bajo hacia lo alto y piensas en dejar olvidado el "perfil perfecto" en este lugar. Y no volver a buscarlo nunca. Que lo encuentre otro y haga un uso irresponsable de él. Quizá le vaya mejor tenerlo, quizá se lo tome como un regalo, quizá un reto.

Mi mayor temor sigue siendo la cobardía y el conformismo. Pero sobre todo, dañar en el intento de ser mejor. ¿Será todo más simple? Seguro ¿Será esto una exageración dramatizada? Sin duda. El resto sólo es mi interpretación.


"Inside of Love" - Nada Surf

sábado, 16 de agosto de 2008

Fotomatón

Hoy (esto comienza a parecer "la caja negra" de mi vida, por los registros diarios) ha amanecido nublado en Sant Boi. Mis planes de playa los substituí por un paseo con mi primo (mi "otro" hermano) y el encuentro casual con "la madre del año" y su hermoso bebé. Retomando así mis recuerdos de adolescencia.

Este es el pueblo donde crecí, donde pasé los 23 primeros años de mi vida y todo parece como un sueño lejano. El colegio, el instituto, las amigas, las peleas por tonterías, las charlas, las fiestas de pijamas, las rivalidades, los novietes. Tantas vivencias que hoy están guardadas en una cajita al lado del corazón. La llevo siempre conmigo y en momentos puntuales me apetece abrirla y rememorar viejos tiempos. Son flashes, imágenes de situaciones concretas que memoricé y perdurarán en el tiempo.

Cuando estaba viviéndola aquella resultaba ser la época más trascendente de mi vida. Lo que iba a condicionar el resto. Con el tiempo y la perspectiva me doy cuenta de que no es ni una pequeña parte de lo que vino luego y lo que está por llegar. En aquel tiempo la única responsabilidad era "sacar buenas notas". Y el tiempo restante se pasaba con los amigos, peleando con los padres por media hora más de noche, persiguiendo al chico"popular" de la clase con la mirada y asegurando que no te gusta nada, de nada, pero de nada. ¡Eso si que era vida!

Es la época de los mejores amigos y los peores enemigos. La época del primer beso, de que tu novio te acompañe hasta el portal de tu casa, de esconderse en cualquier sitio para que los vecinos no cotilleen. La época de descubrir con inocencia. Aquella que siempre pensarás no haber aprovechado lo suficiente, por tener esa fijación por crecer antes de tiempo. La de los posters en la pared, empapelando hasta la esquina más remota. La de estar "enamorada" de un chico durante años sin que ocurra nada. Seguramente algo que no se volverá a repetir en tu vida.

Las instantáneas de mi vida son como las tiras de un fotomatón, algunas han salido bien, otras borrosas y otras horribles. Pero siempre serán las más divertidas.

viernes, 15 de agosto de 2008

En dos días...¿en cuántas horas?

Hoy ha sido un día tremendamente divertido. Lo pasé en la playa con mis padres y hacía tiempo que no nos reíamos tanto juntos. Irremediablemente, cuando vivimos estos momentos de risa exultante, nos acordamos "del tete". Él siempre está ahí, en nuestro pensamiento, en nuestra vida. Me he sentido muy a gusto hablando con ellos de él, quizá, como si todavía estuviera aquí, y es que queda, afortunadamente, mucho de él en nostros tres. Todo aquello bueno que vivimos juntos los cuatro, los recuerdos más dulces y también los más duros. Siempre digo que perderle fue como desmantelar un equipo perfecto, que nunca volverá a ser el mismo. El 4x4 se convirtió en un triciclo en el que vamos todos a remolque, unos tiramos de otros, es la única forma que sabemos de sobreponernos. Pero lo estamos haciendo bien, lo estamos haciendo mejorquebien!!!

Hoy también ha sido un día de cuentra atrás. Queda menos para mi vuelta a Madrid y se nota. En el ambiente empieza a pesar mi marcha y se escuchan frases como "Esther no te vayas, encuentra un trabajo aquí y vuelve". A lo que yo esbozo una sonrisa y nada más. ¿Qué podría decir? Mejor nada. Pero me gusta. Es como si mi presencia fuera imprescindible, como si yo trajera y me llevara la alegría de esta casa y eso me hace sentir muy importante. Siempre lo he sido para ellos, lo sé, pero desde mi marcha nuestra relación ha cobrado un nuevo sentido mucho más profundo, mucho más intenso.

Volveré a Madrid en dos días con la convicción de haber pasado una de las mejores vacaciones de mi vida. Regresaré con nuevos retos e ilusiones en la maleta. La renovación de algunas actitudes y la regeneración de sentimientos atrofiados. De aquí me llevaré las largas conversaciones con mi madre sobre aquello que "no sé" y que brota de mí en lágrimas. Me llevaré los piropos, las sonrisas, la entrega total. Tengo los bolsillos llenos de los frutos de la incondicionalidad. Y me voy cargada, muy cargada de energías.

miércoles, 13 de agosto de 2008

La cuenta cuentos cuentista....

Cuenta la leyenda que una niñita, con poca consciencia de peligro, correteaba montada en su "tacatá" por los aposentos de su humilde palacete. En una de esas el fabuloso bólido chocó contra un mueble y la niña se "achichonó" contra el suelo, zarandeando sus rechonchetas piernecicas con soltura en el aire....Años después la princesita rubia se tiñó los tirabuzones por culpa de un hombre y se convirtió en una dama desposeída de sentimientos....Actualmente escribe un blog.

Hoy ha sido un día de extremos. He sentido una gran emoción de buena mañana que luego ha ido disipándose mientras pasaban las horas. Me da pena ser así, tan variable de sentimiento, pero, en el fondo, me divierte. Es como andar luchando siempre por hacer que la vida sea perfecta a mi modo, el más imprefecto. Creer que todo puede cambiar en cualquier momento, sin avisar, de lo más externo a lo más interno. Quizá sea por mi afición a las sorpresas, a los giros inesperados, al impacto de la novedad directamente en la frente. Quizá sólo quiera huir de la rutina que un día me hizo sentir tan culpable.

Seguramente lo que soy ahora se lo deba a mis traumas, esas cosas que te dejan huella y moldean la forma con la que te enfrentas al mundo, a los nuevos retos. Desde luego no volvería a ser la de antes, aquella niña inocentona que tenía una visión ideal de la vida. Pero la echo de menos, en ocasiones. A veces me gustaría ser ingenua de verdad, en vez de forzar una ingenuidad que me aleje de lo trascendental que hay en mí. Un poco tontica, un poco despreocupada y confiada. Salir un rato de mí y, quizá, ver de verdad algunas de esas cosas buenas que debo tener. Seguiré correteando.

martes, 12 de agosto de 2008

Mi descarada honestidad

Aquí ando, derritiéndome por momentos a 20 kilómetros de la húmeda Barcelona. Sudo incluso sólo con mover la punta de los dedos para escribir en el ordenador. Impresionante. Descanso, lo que el calor me deja, después de unos días intensisimos en Roma, la ciudad del amoR. Ha sido uno de los mejores viajes de mi vida. Ya os contaré en persona, que hoy estoy un poco espesilla. El no hacer nada me provoca más ganas de no hacer nada, es un bucle sin fiiiiiiiiin.

A grandes rasgos todo ha ido *mejorquebien. Ha sido un viaje de instrucción total, tanto cultural como emocional. Definitivamente hablar italiano no es lo mío, pero he conseguido comunicarme, ahora sé que la sonrisa y la educación son de entendimiento universal. En el aeropuerto a poco estuve de perder el avión de vuelta, un napolitano intentó ligar conmigo y casi me espachurran los souvenires. Pero la suerte del principiante quiso estar de mi lado y que todo marchara casi a la perfección.

Me fui con la convicción de que los italianos eran unos aduladores de finalidad perversa.Y vuelvo con la certeza de que los españoles son unos aduladores del mismo calibre. El reencuentro absolutamente inesperado, después de un año, con un "amigo" (de corta trayectoria) ha logrado romper algunos de mis esquemas más estables. Guapa, preciosa, princesa, pequeña...El recital de piropos provoco en mi un escepticismo elevado a límites irreconocibles. Y, ni corta ni perezosa, usé mi mejor arma, la sinceridad.

Después de eso, y de otras experiencias recientes, he concluido (dentro de mi desagrado por las conclusiones cerradas) que: cuando dices lo que piensas te expones al rechazo del resto, pero, quizá, del resto solo valga la pena aquel que sigue ahí después de asumir mi descarada honestidad.

martes, 5 de agosto de 2008

*mejorquebien cerrado por vacaciones

Llegaron las ansiadas y deseadas vacaciones. Llegaron por fin. Dejé a Gustaf en Madrid hace tres días, un poco enfurruñado, la verdad. Pero le asigné una tarea importante, la de cuidar la casa y procurar que nadie se desmadre (ni Pocoyó, ni las pelotas de malabares,ni Bender, ni las "baquetas definitivas", ni la probeta con semen de caballo...). Así se quedó más tranquilo. Asumir el mando de la nave nodriza es lo suyo, le da gustico. Y yo puedo irme sabiendo que les va a mantener firmes y no me van a montar botellones en casa, que son muy de botellones esta gente...

Así que nada, cojo las maletas y me marcho mañana a Roma. Porque yo lo valgo. Son mis primeras vacaciones después de que mi relación sentimental me dejara tirada en cualquier andén. Y no podrían haber llegado en mejor momento. Un momento que nunca imaginé vivir. El mejor de mi vida, sin duda. Soy independiente, fuerte, decidida...Tengo amigas y amigos que valen un mundo...y una cámara de fotos nueva para inmortalizar cada escena de esta etapa (jajaja)

Durante mi ausencia no hagáis trastadas. Disfrutad del verano. Y contármelo a mediados de agosto, cuando vuleva al trabajo y abra de nuevo las persianas de *mejorquebien. Por el momento cerramos por vacaciones. Y me encanta decirlo!!!

domingo, 3 de agosto de 2008

Desayuno....curiosidad....y cartas de amor

Hoy me levanté con los ojos hinchados de tanto dormir. Me miré en el espejo. Pelos revueltos, párpados caídos y labios inexpresivos. Toda yo era un poema, el que habla del despertar más dulce. Fuera había amanecido hacía horas un sol reluciente acompañado de la jornada más calurosa. Antes de desayunar entré en mi antigua habitación, la amarilla, para coger alguna cosa que no recuerdo y vi "la caja plateada".

Me dió por abrirla y saltaron las antiguas cartas de amor. Estaban ahí, mirándome, incitándome a leerlas... Mareé una entre mis manos, le dí un par de vueltas a distancia, como si no fuera conmigo....De repente, me encontré inmersa en la duda, leer o no leer, esa es la cuestión. Y, sin más, me sobresaltó mi madre llamándome con insistencia. Escondí deprisa los papeles, como si estuviera haciendo algo malo, pensando que iba a llegar ella por detrás a descubrirme. El corazón a mil y voy al salón. "¿Desayunamos?" dijo mi padre con una sonrisa. "Sí, claro", respondí con la certeza de que algo se intuía en mi cara. Pero nadie dijo nada.

Nos tomamos con calma el desayuno. Unas risas. Unos comentarios. Y, después de recoger los restos, volví a la habitación. No puedo remediar ser tan curiosa. Abrí, de nuevo, "la caja plateada". Sentí una mezcla de emoción y añoranza, algo como volver a ver a alguien del que hace tiempo no sabes nada. Metí la mano y al azar saqué un cartón cuadrado con un CD dentro y una carta de cuatro folios escrita a mano. La letra era demasiado conocida, las palabras demasiado lejanas, el color demasiado azul. Y me reía. "Gracias por hacer que esta sea la mejor aventura de mi vida". ¡Vaya!, exclamé. Le seguían infinitas palabras de admiración, cariño, agradecimientos por cosas que se suponía yo había hecho por esa persona. Y me he sentido bien. Quizá mejorquebien. Porque me he dado cuenta de que sí hice todas aquellas cosas, de que sí que fuí ese ángel bueno que describen sus palabras, sí que fui capaz de dar tanto.

Y puede que hoy haya superado uno de mis mayores miedos, el de no ser ya tan ingenua como para entregar todo lo que puedo dar sin pensar en las consecuencias. A lo mejor no entendéis de lo que os hablo, pero siento que he estado escondiéndome de las emociones y acercándome a las personas que, sabía de antemano, no iban a exigírmelas. Porque perdí mi propia referencia y pensé que era yo la que debía encontrarla. Pero estaba equivocada, los demás completan esa tarea que nosotros empezamos. Los demás nos ayudan, nos sustentan, nos hacen crecer e ir más allá.

Es complicado darse cuenta de que no es la ingenuidad lo que nos lleva a creer en las personas, es la valentía. Y hoy por hoy yo creo, creo más que nunca. Y soy valiente.

viernes, 1 de agosto de 2008

El sentido de no tener sentido...

Hoy me he quedado dormida como cuando era pequeña. Reposaba la cabeza en el respaldo del asiento del coche, lucía mi boca semiabierta y mi lengua apoyada en los dientes inferiores, se intuían los de arriba y algo de saliba humedeciéndolo todo. No sé qué tiene el run-run del coche que actúa como un anestésico infalible sobre mi.

Últimamente ando muy cansada. Quizá sean las emociones, que se suceden, que no cesan, que se han aferrado a mi y no me sueltan. "Ahora sonrío por la calle" me confesó alguien ayer. Y me sentí bien. Satisfecha. Hasta desinteresadamente feliz. Y es que, aunque prometí ser más egoísta, pensar más en mi, ser más proteccionista con mis cosas, no me sale. Vuelvo a expresarme hacia afuera. Acabo de abrir las puertas de par en par. Y alguien entrará, seguro que alguien lo hace.

Estoy en caos y mi comportamiento sigue asustando(me). Pero sé que debo dejar atrás los fantasmas, acostumbrarme (de una vez por todas) a las cicatrices que dejaron las heridas del ayer. Esas "lecciones" que reaparecen cuando todo se convierte en algo demasiado familiar. Sentimientos. Malditos y perversos. Imprescindibles y geniales. Bolas de fuego que arden en el estómago. Ganas de cuidar y ser cuidado. Dar lo mejor de uno mismo.

Tiemblo al pensar que todo vuelve. Y después de un año de que nadie diera conmigo, voy y me encuentro. Estaba justo ahí, mezclándome con la gente en cualquier bar, escondiéndome del querer, del dañar, del volver a ser vulnerable. Inevitable ceguera. Hoy me siento más fuerte y más débil a la vez. Una niña pequeña que remira el móvil por si acaso. Una soñadora de pies saltarines, que luce risa sincera y ojos acristalados. Una insensata con ganas de llorar de alegría.

Será que voy corriendo a los sitios, pero esa es mi forma de vivir la vida.... No la cambio.

martes, 29 de julio de 2008

Bienvenida a la realidad


The Submarines - You, Me, and the Bourgeoisie

Es increible la sensación de levantarse un día y darse cuenta de que todo lo que te daba miedo ha dejado de tener sentido. Te miras al espejo y pareces haber adquirido una fuerza especial, diferente, humana y natural. Das una vuelta sobre ti y estiras un brazo, lo mueves con impulso y cierras las puertas invisibles que quedaban entreabiertas. Y la persona que eres ahora cuenta con lo mejor de lo que eras antes y desprende lo peor de lo que has llegado a ser. Te rindes en positivo a la sensación de vacío, pareces haber dejado hueco en tu interior para que quepan las cosas buenas. Lo mejor de todo es que no sabes qué has tenido que hacer para conseguirlo. Y recuerdas la frase que todo el mundo te decía cuando parecías desaparecer en el pesimismo, "no te preocupes, todo llega". Es difícil entender qué significa esta sentencia cuando la impaciencia te hace mirar compulsivamente hacia todos lados en busca de lo que te haga sentir bien. Y pruebas diferentes sabores hasta dar con uno que es todos a la vez. El sabor perfecto de la vida. Y probarlo es como sentir que nada ha pasado en realidad y que acabas de despertar de una larga pesadilla. Bienvenida a la realidad.

domingo, 27 de julio de 2008

Strawberry Cheesecake o el chico de la sonrisa escondida

El chico de la sonrisa escondida mira con la genialidad pintada en sus pupilas. Dibuja ternura en cada gesto y la envuelve de cierta frialdad que compensa su desbordar de sentimientos. Así se siente más seguro, a salvo. Teme (consciente o inconscientemente) que alguien entre y desbarate sus ajustes. Pero eso no le impide arriesgar cuando cree que algo merece la pena.

El chico de la sonrisa escondida es polivalente, se esconde trás la seriedad y se desmelena entre confidencias. Posee esa guapura interior que se refleja en el exterior. Es intenso, como el primer sorbo de una bebida helada. Al principio impacta y luego envuelve todo con su frescor.

Le gustan, como a mí, los planes más sencillos. Dejar pasar el tiempo sobre una alfombra de césped húmedo y sacar temas de conversación sin tregua, tumbarse y mirar al cielo raso mientras piensa cual va a ser su próximo paso hacia la consecución de un día sin fin. Es de naturaleza graciosa y espontánea. Pero, a veces, se siente abrumado por la intensidad de ciertos momentos y deja que ese sentimiento fluya, brote de su interior a través de sus ojos.

Es cálido, tierno, de serenidad contagiosa y un entusiasta de lo que más le gusta. Se entrega, se deja atrapar por el aroma de las pequeñas historias del día a día y las cuenta con gracia.

El chico de la sonrisa escondida comparte mi sabor favorito de helado, una de las tantas cosas que nos igualan dentro de la diferencia. Por ello y por cientos de detalles sorprendentes hoy quiero regalarle estas palabras. Un pequeño gesto que delata un gran sentimiento aún por definir, pero sin duda, de intensidad implacable. Le admiro por ser capaz de hacerme sonreír como antes. Y le agradezco que haya visto en mi la chispa que un día creí perder. Sigo alucinando.

sábado, 26 de julio de 2008

Don't stop me now



Es un buen momento. Sin presiones, sin tensiones. Todo fluye. Siento que evoluciono hacia algo grande, infinitas veces más grande que yo, infinitas veces por encima de todo. Estoy subida a un pico de los altos en mi gráfico vital y no pienso bajarme. Me instalé ya allí, me llevé poco equipaje, algo de optimismo, cariño, ilusión y muchas ganas. Y sé que no me falta de nada. Es como si me hubiera convertido en una heroína inmune a la inseguridad. Alguien que sabe lo que quiere.

He conocido una sonrisa increíble, unas ganas que contagian y un don creativo de impresión. Y gracias a ello, hoy por hoy, todo es fácil, natural. Por suerte hay mil cosas buenas en la dirección de mi mirada, las que conozco y las que intuyo. Sigo indagando....

jueves, 24 de julio de 2008

Entre cañas y vaciles

Esta mañana, con el zumbido del despertador retumbando en toda la habitación, he creído estar pegada al colchón -Nueve minutos más, por favooor- No sé por qué el reloj está configurado para que repita el sonido pasado ese tiempo. Y así, suplicando entre ronroneos, he logrado unos minutejos en el limbo. No me sentía capaz de hacer el ingrato esfuerzo de incorporarme, andar hasta el baño y meterme bajo la ducha. He pasado el rato buscándole el fresquito a las sábanas. Y aquello sonando sin tregua, hasta que.....

He oído un sonido diferente, conocido, inesperado...Cojo el móvil, "Maybe I only wanna make you happy" y algo ha cambiado en la escena. Para empezar mi cara, de enfurruñamiento a sonrisa esplendorosa en menos de dos segundos. He vuelto a leerlo, one more time, por si había sido un sueño. Pero no, estaba ahí, guardado en la bandeja de recibidos, para admirarlo durante el resto del día como aquellas obras de arte que están en una urna y lo único que te apetece es aproximarte y tocarlas.

No sé qué habrá detrás de esa frase. Ni siquiera sé si hay algo. Sólo sé que me ha hecho sentir especial. Y hace tiempo que no lo sentía. Quizá esa sea la señal que indique ciertas cosas aún por descifrar. Quizá sea la evolución natural de una historia divertida y sorprendente. No lo sé. Pero no me importa porque de eso se trata ¿no? de ir descubriéndolo entre cañas y vaciles.

martes, 22 de julio de 2008

Gustaf sale a la palestra...

Esta tarde Gustaf y yo hemos estado haciendo el panoli un rato. Nos ha dado por hacernos fotos. Aquí está el resultado. A qué es fotogénico el muy golfo!!!




domingo, 20 de julio de 2008

Summer time

Últimamente me cuesta escribir. Y no sé si es porque me pasan muchas cosas o porque no me pasa ninguna digna de mención. Será lo primero. Será que sigo en mi fase más dispersa y si no me pongo en serio no saco carbón de la mina.

Aquí estoy, a pico y pala, con el casco y la linterna alumbrando a la inspiración. En busca de un dios escondido y encumbrado, como pocos. He decidido que ya estoy preparada. Me libero de esa cadena irracional que me mantenía sujeta a un sentimiento de rechazo a las cosas serias. Quería jugar, divertirme, volverme inestable y pasarme el tiempo envuelta en música y gente loca (algunos más que yo, que ya es decir). Había superado aquella fase de hundimiento personal, de autocrítica constante y me sentía liberada, como nunca.

Pero ahora quiero más. Y seguramente ese más, durante un tiempo, se venga a menos. Pero no importa. Sé que hay alguien como yo ahí fuera. Y sé que él estará preparado para mi, igual que yo lo estaré para él llegado el momento. Tengo curiosidad por saber qué pinta tendrá, cómo será ese momento en que decidamos que es posible, cómo seremos al cabo del tiempo. Jugaremos a recordar las casualidades de la vida que nos pusieron en el mismo lugar un día y nos reiremos al pensar que todo fue una gran coincidencia. Los mejores momentos de mi vida creeré pasarlos con él, igual que él pensará estar pasándolos conmigo. Y, seguirá o se acabará pero habrá sido, al menos, un bonito romance ¿de verano? Nunca se sabe.

viernes, 18 de julio de 2008

Montañas rusas....

A veces me inundo de sentimientos. Soy una de esas personas raras que viajan en una montaña rusa emocional ¿Estabilidad? ¿Qué es eso?

Puede que de ahí venga mi afición a los loopings y las bajadas de vértigo. La adrenalina de cero a mil en un segundo y los ojos bien abiertos para no perder detalle. El cuerpo experimenta una sacudida indescriptible y, luego, en reposo pareces volar. Pienso en el Dragon Kahn y las cinco veces seguidas (4 en primera línea) que subí, hace años ya. Pienso en la sensación de estar vendido y rendido, suspendido en el aire, con los pies colgando e inmerso en una especie de descontrol (controlado por algo desconocido).

Este vaivén físico se puede equiparar al vaivén interno en el que me enmarco. Sin punto de inicio ni de fin, es como un gráficos de picos imposibles, altos y bajos. Un día estoy arriba y otro desciendo con brusquedad. Pero tengo suerte, por H o por B siempre hay alguien dispuesto a recoger cada pieza del rompecabezas esparcida por el suelo y ayudarme a construirlo de nuevo.

Casi siempre todo es tan imposible como posible, y en mitad de los dos extremos sigue el tiempo perdido... Pero a veces, y sólo a veces, incluso ese tiempo merece la pena.


Royksopp - Only this moment

jueves, 17 de julio de 2008

Confesar lo inconfesable


speed of sound - Coldplay


Cada X tiempo tengo un día de hacer locuras....Y es hoy....¡Ups!

martes, 15 de julio de 2008

¡¡¡Please, be happy!!!

Escucha mientras lees...


I like what you say-NADA SURF

Hoy me apetece regalar algo de mi optimismo. Un trocito a cada persona que cree que merezco ser feliz. Voy a repartir mi esperanza en varias cajitas de diferentes colores: verde, rojo, amarillo, naranja, azul, violeta... Y en cada una pondré una nota de agradecimiento:

"Gracias por escucharme"
"Gracias por hacerme sonreír"
"Gracias por regalarme una canción"
"Gracias por entretenerme cuando estoy aburrida"
"Gracias por abrazarme cuando estoy triste"
"Gracias por dejar que sea yo misma"

Me empeño en exigirme definir mi indefinición y, en realidad, sólo necesito reafirmarme en mi caos. Y deseo gritar que:
¡No quiero ser ordenada!
¡No quiero pensar si vuelvo, me quedo o me voy!
¡No quiero planear que planeo lo planeado!
¡No quiero esperar a que me digan "quiero verte"!
¡No quiero tener la última palabra!
¡No quiero que el teléfono deje de sonar!
¡No quiero conformarme con "lo que es mejor para los dos"!
¡Quiero hacer lo que me de la gana!

En el último año he necesitado a personas que me mantuvieran vertical, que alimentaran mis raíces para que creciera, para que me hiciera fuerte. Ahora, dando por hecho que sigo teniendo momento de inestabilidad, he logrado soltar mi mano dependiente y ofrecer mi mano solidaria. Hoy me he visto compartiendo mi escaso conocimiento del mundo con dos amigos. Ambos importantes. Ambos reencontrados. Uno, a distancia, me ha confiado sus sentimientos más profundos, los más desconocidos, los más tremendistas. El otro, desde la cercanía más arriesgada, me ha sorprendido "rompiendo el hielo". A ambos les he hablado desde el corazón, desde la convicción (a veces perdida) de que todo tiene arreglo. De que hay etapas de la vida que no se pueden saltar, que debemos vivir, dejar que pasen. Que ni el orgullo ni la apatía son buenas, pero sí necesarias para poder desestimarlas.

Nunca me he considerado buena dando consejos, porque nunca me gustó darlos. Pero, como de todo se aprende, de los que he recibido he sacado una conclusión: las mejores decisiones son las que tomamos por nosotros mismos, pero es imprescindible tener a alguien al lado dispuesto a cogerte cuando estés a punto de caer y devolverte a tu lugar.

Ojalá yo sea eso para alguien algún día. Para mí, lo estáis siendo todos vosotros. Por eso os regalo una cajita ¿de qué color?
Gracias.

domingo, 13 de julio de 2008

4:27am.....porque llegaste tú....

A mi amiga Alicia, por escucharme, por aconsejarme y por tener la misma visión de los "tios" que yo. Esta noche ha sido una gran terapia. Seguiré mi instinto, como tú. Aunque sabes que escuchar y ser escuchada es la mejor forma de comprender todo este despropósito que es nuestra vida sentimental. Espero seguir compartiendo este caos contigo. Ahí va una de las nuestras.....

"Es así, qué más da, lo que digan los demás"....

sábado, 12 de julio de 2008

6:26 am....... he dicho.....

Yo nunca había ligado con un taxista hasta el año pasado. Eran las fiestas del orgullo gay y yo volvía a casa desesperada a la una de la mañana. Triste y desamparada, me recogió un joven taxista muy simpático que me dió conversación durante todo el trayecto. "Voy a montar una asesoría financiera, así que si requieres de mis servicios te doy mi número". Así coló sus señas en mi móvil. La cosa no dejaría de ser una anécdota si se hubiera quedado en eso. El caso es que hoy, hace 10 minutos, me ha vuelto a pasar lo mismo. Cuatro pasos en la Gran Vía madrileña después de despedirme de mis amigas y mandar un mensaje (que nunca obtendrá respuesta) y he parado a un taxi. Nada más entrar ya me he percatado de lo que iba a suceder. Yo no estaba especialmente charlatana (aunque si me hablan suelo ser bastante receptiva), ni iba pedo (cosa que hubiera podido excusar la situación)...Le doy la dirección, me pregunta si he terminado la fiesta por hoy, le digo que si, que ha estado genial, me pregunta que donde he estado, le cuento algunos detalles sin importancia, me cuenta que lleva poco con el taxi, nos quedamos en silencio, me pregunta por mis vacaciones, le cuento a grandes rasgos, le pregunto por las suyas, me dice que con la hipoteca no tiene mucha opción, le pregunto que si se ha comprado un piso, me contesta que un chalé en el sur de Madrid y acaba invitándome a que vaya a visitar la zona, me hago la sueca, nos callamos, me dice que esta es su última carrera de la noche, hago un ruidito para que sepa que le escucho y llegamos a mi casa. "Es aquí" le digo, me cobra (creo que me nos de lo que debería) y alarga la conversación, "Bueno, vas a venir a visitarme algún día? O si quieres vengo yo y nos tomamos algo...Te doy mi teléfono y si te apetece me llamas". Total, que no he sabido cómo salir escurrida del tema por lo que ahora tengo un teléfono de un tal JavierTaxista grabado en mi móvil......Son las seis y media de la mañana y estoy escribiendo sobre ello.

¿No es surrealista el tema?
Buenos días a todos...he dicho.

jueves, 10 de julio de 2008

De dos en dos y...¿tiro porque me toca?

Hace dos minutos he leído en el facebook de un amigo la frase: "I feel like an idiot, I don't want speak with any woman today". -¡Vaya!- he pensado -eso quiere decir que no quiere hablar ni conmigo, ni con el 50% de la humanidad, algo muy gordo le debe haber pasado-. A este razonamiento improvisada le ha seguido una laguna de dispersión y, luego, centrada de nuevo, un minuto de escrutinio, de unir piezas inventadas para desvelar el misterio que me he regalado a partir de una sentencia de trece palabras (nada más y nada menos que en inglés, que, de siempre, suena mucho más relevante). Me río y pierdo un rato el tiempo en pensar en ello y mandarle un "hug" con la intención de hacerle sonreír. Él, a veces, lo consigue conmigo.

Hace dos horas estaba escribiendo un mail (de los largos e intensos) que no llegué a mandar. Es una pena, porque mis palabras son lo más bonito que puedo ofrecer, aunque, a veces, no parecen ser valoradas. En el correo, entre otras cosas, decía: "Creo que es una forma de intentar trasmitirte que a veces la vida puede ser una putada, pero nosotros mismos nos provocamos la mayor parte de los males. Y, en ocasiones, lo malo no es tan malo, incluso, no es malo en realidad. Sólo hay que saberlo mirar con el cristal adecuado".

Hace dos días estaba muy enfadada con el mundo. Parecía que nada tenía sentido y lo único que quería era resetear, empezar de nuevo (aunque sobra decir que soy una cobarde para esas cosas). Entonces, sucedió algo. Empecé a remontar. Me agarré a las pequeñas cosas buenas que tengo. Un trabajo por descubrir, nuevos amigos que están ahí, disfrutando de mis triunfos, compartiendo mi disparatada vida, siendo el aire de mi alrededor, el que respiro con cierta ansia. Los obstáculos se fueron haciendo pequeños según me acercaba a ellos y, al final, sólo resultaron se escalones que me han llevado a merecer este momento de felicidad.

Sí, hace dos segundos me he dado cuenta de que soy feliz. Más de lo que nunca he sido. En este momento, ahora, con el ordenador calentándome (las piernas), con Vetusta sonando, con la página de blogger llenándose de letras, sudando, con la tripa al aire, vestida con una camiseta en la que se puede leer "tell me your secrets, love me forever, hold me in your arms" (en inglés, que es mucho más...jejeje). Y nada puede ser mejor. En la soledad de este comedor, desordenado, lleno de ropa por guardar, los restos de la cena en la mesita, una almohada en el sofá y una manta de Iberia, las paredes desnudas (todavía), los cubos de rubick, las pelotas de malabares...las acreditaciones de prensa colgadas del pomo del armario, la tele apagada (¿quién lo diría?). Todo situado en su perfecta armonía. Y yo comiéndome un yogur mientras releo este post.

Ahora es cuando cobra más sentido que nunca el final de la canción Saharabbey Road de Vetusta Morla que dice así: Se lo llevó la tormenta y el tiempo, nada se pudo salvar, sólo quedó una chispa de luz y es hora de volver a empezar.


Vetusta tienen uno de los finales de concierto más flipantes....ahí lo tenéis.

Juzgada por una rana de trapo

-¡Es una catástrofe! ¡Es una catástrofe!- gritaba Gustaf ayer siguiéndome por todo el piso.
-¿Catástrofe? ¿Por qué dices eso? ¡Cálmate!- le dije. Estaba muy alterado, me miraba compulsivamente, escrutándome, como esperando una cara de culpabilidad que no llegaba.
-¡Qué has hecho! ¿Otra vez estamos igual, Esther?- chirriaba su voz.
-¿Qué? No te entiendo. ¿De qué hablas?- empezó a alterarme.
-Pues de lo de siempre, de que vuelves una y otra vez a lo mismo... Ya te vale. ¿Tú no aprendes?-
-¡Ah! ¡Joder! Vale ¡Si! Es verdad, es verdad...- dije avergonzada -pero no es lo que piensas- añadí.
-¿Nooooo? Vaaaaamos que no, yo creo que está muy claro- sentenció dejando relucir cierta indignación en su ojos saltones.
-Gustaf, no, de verdad, créeme, esta vez no es nada de eso. De verdad. ¿No lo viste?- ya no sabía cómo convencerle de que había caído en un error.
-Vi muchas cosas, Esther, muuuuchas cosas- su tonito se acercó tanto al paterno que comencé a asustarme.
-No me vengas de padrazo que tú tampoco eres un santo, ¡mirón!- empecé a vacilarle.
-¿A mi? A mi me vas tú a vacilar ¿a mi? Al que te consuela cuando estás de bajona porque nadie te hace caso ¿a mi? ¡Amos, amos, amos!- terminó con una media sonrisa delatadora. Y acabamos desternillados en el suelo.

Entre nosotros, Gustaf tiene razón, a primera vista parece que vuelvo a caer en los mismos errores, pero nada más lejos de la realidad. Ya no es igual que hace unos meses y sonrío al pensar que ha dejado de ser algo trascendente. Estuvo bien. Fue bonito, no digo que no. Pero creo que ambos supimos que ni antes, ni ahora y, seguramente, tampoco después. Este tipo de juegos siempre se acaban complicando. Y ahora que hemos logrado comunicarnos sin malos entendidos, sin que uno tire más que el otro, sin que uno esté enganchado y el otro desenganchado. Ahora que podría ser el momento propicio, ahora....jajajajaja...sigue sin serlo. Es divertido. La vida tiende al capricho. Pero, por fin, ambos compartimos un bonito sentimiento de amistad. ¡Genial!

miércoles, 9 de julio de 2008

Míranos...qué tontos...



Míranos, tan lejos y tan cerca. ¿Quién nos lo iba a decir hace apenas un mes? ¿Quién hubiera sido capaz de imaginar tanta intensidad, tanta insensatez? ¿Quién? Yo no ¿y tú?
Recuerdo nuestro viaje contracorriente, contra pronóstico, contra todo....Por eso fue tan fascinante. Tan irreal. Tan mágico. Tan fácil.

Luces en la noche. Faros de un coche al llegar a casa. Apagar el motor y sentir que todo se detiene menos nosotros. Volamos. Nuestras risas ¿las oyes? Son por las bromas. Por las horas de charla. Por las miradas de alivio. Por los abrazos. Por las despedidas en cualquier lugar, sabiendo que volveremos a vernos pronto. Son el sonido calido de cada instante vivido con todas sus consecuencias. Son los restos del cometa...Estelas de un mundo más justo, más amable, más honesto. Un lugar en el que valía la pena querer ser mejor.

Estas serán mis últimas palabras. Las que recito con mi último cartucho de esperanza. Agotaré mi valentía en este mismo instante. Lo haré por los dos. Porque hoy derramé mi primera lágrima sintiendo que se apagan las flechar fluorescentes que marcan el camino incorrecto, el que trae hasta aquí, hasta mi. Se apagan, se desvanecen, lo hacen a cada silencio, a cada gesto de indiferencia, a cada palabra deseada sin pronunciar.

Busqué una señal. Un pellizco en mitad de la pesadilla, que me despertara y poder descubrir que tú no eres el de ahora. Creí en ti. Lo hice desinteresadamente. Me fallaste. Me hiciste creer especial y me soltaste de la mano.

Se acaban mis fuerzas. Se debilita mi voz, la que un día gritó a ciegas "Podemos". ¿Podemos? Puedes.

lunes, 7 de julio de 2008

30 segundos

Hecho lo hecho y dicho lo dicho....

Facto Delafé me acompaña esta noche. Ha sido un día duro, casi de una manera indecente. Despropositada. Me he enfadado, he dado malas contestaciones y no he querido coger el teléfono. ¿Qué pasa ahora? ¿Qué ha cambiado?

Yo y yo misma. A veces cortaría con todo. Con todos. Volver a empezar da demasiada pereza, pero seguir igual desmotiva. Ayer estuve en Rock in Río (fascinante experiencia) y aprendí algo sobre mi misma. Soy impulsiva a trompicones, valiente de pegote, una niña perdida en su propia indefinición de las cosas. El "no sé" me sirve de excusa, me regala ese tiempo de más que necesito para tomar una decisión. 30 segundos en los que perder o ganar, apostar o plantarse, seguir o abandonar.

Segundos de más que no tengo, que perdí en el va y ven de una ráfaga de viento. Seguramente los habrá aprovechado alguien. Mejor. No los quiero. Sólo me apetece dormir y pensar en nada. Dejar los agobios afuera, perderlos de vista.

Pensar en más es pensar de más. El guiño a mi misma sólo es la coraza que me protege del arañazo ajeno. Subyace en mi una heroína de pacotilla y en la piel tengo la sensibilidad exaltada. Será que refresca y me falta algo. Será que tengo tiempo de espera por delante. Será que soy "demasiado" buena o "demasiado" mala. Será lo que quiera ser, pero, en el camino del descubrimiento, sólo pido que lo que sea me deje ser como soy.

Al contacto con tu pelo....la misma pregunta

Hay historias que se repiten en el tiempo. Historias de amistad exaltada y caricias furtivas. Hay verbos que delatan emociones y gestos de vulnerabilidad inquietante. Hay miradas. Miradas que derriten y miradas que matan. Hay pensamientos de "quiero y no puedo" y riesgos en voz alta. Hay vergüenza enmascarada en descaro. Hay todo eso que no se puede explicar pero te hartas de comentar.

Esta semana apuesto por no estar callada. Me desquito de la prudencia. Digo lo que quiero y "si cuela, cuela". Me dejo arrastrar por los pies y las manos. Si me apetece pregunto, si no recibo respuesta...lo vuelvo a intentar, si malinterpreto..pido perdón, pero nunca me quedo con la duda.

Ya hice la pregunta...

domingo, 6 de julio de 2008

Entre el cielo y el infierno hay una cosa llamada YO

Pito, pito, gorgorito, dónde vas tú tan bonito..... pim, pam, fuera...
Me tocó. Sorteaban decepción y fui vencedora. Vaya, cómo pesa. Se parece a un pedrusco cayendo al fondo de un río. En un segundo se instala en lo más profundo y no hay forma de sacarlo, se queda allí hasta que lo arrastra la corriente y lo cambia de lugar.

Hoy es un día señalado, marcado en el calendario como especial, y hay pocas cosas que podrían estropearlo. Una de ellas es el pasotismo. Mala suerte. Parece que hoy pierdo en todos los sorteos y me toca la peor parte. Menos mal que ya tengo costumbre. Estoy vacunada contra la indignación.

Ahora es cuando doy las gracias de esa forma tan mía (es lo que se dice por ahí). Sarcasmo envuelto en educación. Gracias por poner en venta parte de un sueño. Gracias por demostrar tanto sin hacer nada.

Es bastante probable que vuelva a fallarme la intuición, y siga creyendo en las personas equivocadas. Debe ser el radar, debe ser cosa del mundo que quiere estar al revés. Y, a pesar de todo, de que me equivoque, de ver la peor cara de la gente, mi insensatez quiere creer y se empeña. Lo sigue intentando frente a la evidencia. Quizá la dignidad esté, hoy, herida de muerte, pero en algún momento vendrá algo bueno y volveré a sentir esa tensión entre el cielo y el infierno que me mantiene optimista.

Qué raro decirlo, después de todo, pero sigo positiva. Y me da igual. Quizá no inmediatamente después, pero sí irremediablemente más adelante.

viernes, 4 de julio de 2008

Fin de semana épico....osea

Bieeeen. Ya es fin de semana. Parecía tan lejano el lunes, como el horizonte. Pero ahora estoy en el punto de salida, esperando el pistoletazo. Maratón intensivo. Esta noche concierto en Boadilla del Monte, M-Clan, un clásico entre los modernos. Voy con las chicas del curro. No veáis el cambio de estado de ánimo que me ha regalado el nuevo ambiente laboral. Estoy encantada (osea). Volver tardecito y levantarme tempranico que me toca mañana piscinera con mi amiga Rosa (plan de ultimísima hora). Por la tarde un poco de relax y luego al desfile del día del orgullo gay, con Alicia y toda la tropa. Bailecitos, cuerpazos inalcanzable y altas dosis de alcohol desparramado. A la cama para levantarme al día siguiente con una sonrisa de ensoñación. Por fin 6 de Julio, Rock in Río, Franz Ferdinand, Bob Dylan....No hay más que decir. Voy con Zipi ¿o ella era Zape y yo Zipi? Bien, da igual. La casualidad (bendita tu seas) ha querido ponernos a las dos en el mismo lugar el mismo día sin haberlo planeado previamente. Y allí estaremos. Dándolo todo y contándonoslo todo. Qué emoción (osea)

Casi empieza la carrera pero antes ¡Notición! Me han escrito de una publicación santboiana para colaborar con ellos escribiendo una columna mensual al estilo mejorquebien....¡Vaya! Alguien lee mi blog y le gusta ¡alucinante!

Quizá ya no tengáis que preguntarme nunca más por qué construyo este mejorquebien!!! Osea.

jueves, 3 de julio de 2008

Nunca saber...y siempre retar....

A veces me da miedo que las cosas se desdibujen, se diluyan, pierdan su definición. Y que los límites se derramen en la obviedad que no es tan obvia, que no es tan clara, que no es lo que dice ser.
Hoy la puta se viste de rey, lo dicen Vetusta Morla y les creo, aunque nadie se lo crea. La puta, que nunca perdió su dignidad, se dignifica ante el resto. Ella ha sido siempre bella, aunque no vistiera de protocolo, ha sido siempre divina, aunque no le marcaran las puntas, ha sido siempre una alteza sin reino, aunque siempre ha sabido administrar su pequeño mundo de caos.
La puta y el rey son límites, entre ellos está el resto, comunes conformistas.
Quizá el inconformista no sea el que más se queja, si no el que se calla e intenta cambiar las cosas sin que nadie conozca su intención. Evolucionar paulatinamente. Ese es el reto.