sábado, 29 de diciembre de 2007

SMS o Llamada ¿tú de quién eres?

Anoche me dejé caer en la cama pensando en una conversación que tuve hace un par de semanas con un amigo. Bueno, en realidad me vino a la mente un comentario fugaz que me hizo a lo largo del diálogo. Me dijo: "yo es que soy más de llamar cuando me acuerdo de alguien que de mandar mensajes (sms)". Eso me hizo pensar en otro amigo que me dijo un buen día "muy bonito tu mail, no te contesté porque soy más de llamar que de escribir". Y entonces, mirando al techo, más cómoda que cómoda en mi cama de Sant Boi, pensé: "Si ellos son de llamar, entonces yo soy de mandar sms y mail. ¿Eso es bueno o malo?"

Soy una escritora compulsiva y, como tal, se me da mucho mejor decir las cosas por escrito. Presumo de una timidez exquisita y, por prudencia, muchas veces, cuando hablo con otra persona, me da la sensación de que se me quedan muchas cosas por decir, por preguntar, por aclarar. Escribir a alguien es como controlar una conversación pero sin los aspectos censuradores que evoca la palabra control. Al menos en mi caso. Lo mejor de escribir y que te escriban es que eso que te dicen lo puedes guardar o lo puedes desechar, lo puedes releer o lo puedes aborrecer. Puedes usarlo en contra de la otra persona, a mala fe, es verdad, o puedes considerarlo un pequeño regalo que dentro de unos años leerás y te alegrará la existencia.

Si, yo soy de escribir. Y soy de que me escriban. Me gusta guardar los mensajes y leerlos tiempo después. O borrarlos cuando me cabreo con la persona que me los ha mandado. Odio las llamadas cuando el que las hace no sabe qué decir, no sabe porqué te llama, sólo para que sepas que se acuerda de ti, pero ni te lo dice en voz alta. Así que tienes que andar interpretando los silencios, las tonterías que te cuenta para rellenar esos silencios (y luego, claro, la complicada siempre resulto ser yo, jejeje). Y cuelgo y pienso "¿pa' qué me ha llamao?" Y me río.

Últimamente he tenido alguna conversación telefónica de esas que empiezan bien y terminan como el rosario de la aurora. También he tenido experiencias telefónicas al estilo Benny Gil, es decir, llamadas a tres bandas en las que todos llaman a todos varias veces para aclarar un tema enrevesado que en persona hubiera sido menos traumático. Pero, hay que ser justos y decir, también, que he tenido experiencias escritas bastante decepcionantes. Como mandar mails super currados con toda la ilusión y que no me contesten, mandar sms y que no me contesten, y hablar por el messenger y que mal interpreten cosas inesperadas.

Así que me encuentro en una encrucijada: comunicarme igual que hasta ahora, usando todos los canales disponibles y siendo directa, arriesgada y sincera, como siempre, o dejar de comunicarme con los demás con tanta pasión e implicación.

Si es que ya me lo dice todo el mundo...."Esther, le das demasiadas vueltas a las cosas" jajajaja...

2 comentarios:

Zape dijo...

Zipi!!! Creía que era la única que prefería escribir emails y sms a hablar por teléfono. Pero sin duda.. la comunicación cara a cara es la mejor :)
Sigue comunicándote como quieras... porque sea como sea lo importante es el mensaje y la intención... y al final quien quiera entenderlo, lo entenderá.

MEJOR QUE BIEN dijo...

Amén!
Jo! Ya ni me acordaba de lo de "Zipi y Zape" jajajaja. Me encanta!
Tenemos que repetir lo del último finde...pero sin pareja de vecinos "marchosos"..jejeje. Sólo cena, baile, youtube y palique hasta las mil, pleaseeeee....

Un beso y gracias por el coment!

Zipi