sábado, 3 de noviembre de 2007

Si hay dos, hay tres...

La vida es una sucesión de errores. De cada uno procuramos aprender, aunque sea para no volver a repetirlos. Pero existen en tanta variedad que no podemos evitar cometerlos a cada paso que damos. El error es resultado del riesgo, de una apuesta mal calculada, de hacer algo sin pensar. Aparece como replica a nuestros propios actos. Cada uno se enfrenta a su error de formas distintas. Unos prefieren ingnorarlo, otros se autoflagelan por la decepción de haberse fallado a sí mismos y la mayoría intentamos vivir con ello a pesar de que suponga darnos cuenta de que no somos seres perfectos y maravillosos.
El error es humano. Es bello, porque es el primer paso hacia el esfuerzo por una resolución. Es loco, porque termina planteando situaciones en las que nunca quisieras verte. Es decepcionante, porque supone una dosis de realidad. Es generoso, porque nos insinua que no vamos por el mejor camino y podemos rectificar a tiempo. A pesar de ello, el error es indigno, intolerante y corrosivo. Pero como sabemos que es inevitable, le inventamos un lado positivo. Y eso nos mantiene entretenidos.

1 comentario:

Queen dijo...

Y ¿qué pasa si tu reconoces tus errores, recapacitas, aprendes de ellos, haces un mundo del que obtener algo...pero los que te rodean no empiezan ni por el principio?