jueves, 15 de noviembre de 2007

Mi juego favorito

Estimados Magos:

Hoy es 15 de noviembre pero el aroma a Navidad ya comienza a olerse en las calles. Inevitablemente este es un tiempo de nostalgia. Un tiempo de añorar la sonrisa eterna de la niña que fui.
Hace muchos años que no os escribo. A medida que he ido ganando en altura, he ido perdiendo mi compromiso con vosotros, con la ilusión. Hasta hoy no me he dado cuenta de que siempre, por estas fechas, tenía todo lo que deseaba. Bueno, casi todo, pero lo que no tenía, ni vosotros podíais hacer que lo recuperara.

Os agradezco de corazón todo el esfuerzo que realizasteis en mi infancia. Y os pido un último favor. Estoy dispuesta a recuperar la ilusión, pero tenéis que ayudarme. Tengo un nuevo reto para vosotros. Hace años que no deseaba nada por Navidad, pero este año eso ha cambiado. Tengo un deseo y no podéis fallarme. Lo deseo tanto como la bicicleta verde con la cesta de mimbre o el oso de peluche gigante. Lo deseo con la ilusión con la que abría la puerta del salón para descubrir una árbol custodiado por paquetes de todos los colores.

Tranquilos, conozco las normas. Sé que antes de pediros lo que quiero por Navidad, debo contaros qué tal me he portado este año. Si he de ser sincera, no me he portado demasiado bien, pero como todo el mundo. Los últimos 365 días han sido catastróficos a la par que interesantes para mi crecimiento personal. No os asustéis porque de lo malo que he podido hacer ya he aprendido. La lección ha sido dura pero muy instructiva. Ahora sé que si yo no soy perfecta no puedo pedirle la perfección al resto del mundo. Que los errores son buenos cuando se aprende de ellos. Y que la vida da muchas vueltas y nunca podemos pensar que está todo resuelto para nosotros. ¡Mirad! Me he hecho mayor, quizá un poco más madura, pero, por suerte, mis pies todavía no tocan del todo el suelo. Prueba de ello es que sigo creyendo en la magia, en vosotros y en que un día sucederá lo inesperado. Puede que sólo ocurra una vez en toda mi vida, pero si es tan grande como espero, va a ser la bomba.

Bueno, ahora ya sabéis como me han ido las cosas últimamente. Yo creo que he sido un demonio pero admitirlo es el primer paso hacia la redención. Y con un poco de carbón podríamos solucionarlo. Ya sabéis que en ese sentido siempre he sido muy tolerante.

Pero vamos al tema que nos ocupa. Mi deseo. Como creo en vuestra magia no os voy a decir exactamente qué es lo que deseo. Aunque si habéis estado siguiendo este cuaderno de bitácora durante un tiempo, podréis haceros una idea. De todos modos vamos a jugar al juego que más me gusta, el de las pistas. A partir de hoy, voy a ir dejando pequeñas pistas ocultas, o no, entre mis escritos. Espero que seáis capaces de adivinar mi deseo a tiempo.

Un gran abrazo

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